07 feb. 2026

Septiembre re-evolucionario

@diegomarini @diegomarini

Demasiado tiempo hemos estado depositando la confianza en personas que se erigieron como opción política a través de alguna candidatura, como si algún día llegaría alguien, ese gran líder, super hombre, visionario, generoso, inteligente, capaz, honesto, patriota y voluntarioso y paternalista, que de un día para el otro “cambiaría” el país.

Ese mesianismo casi cinematográfico es la negación de lo otro, de lo que tanos años, desde el ’89, hemos llamado primero “transición” y luego “proceso”. Hay gente que ya no cree en la clase política, en nadie y hay demasiados motivos para tener esa mirada, sin embargo a la luz de los últimos acontecimientos de origen estudiantil tenemos sobradas razones para al menos poder mirar con ilusión.

Este septiembre re-evolucionario, nos ha mostrado que los reclamos han surgido desde ciudadanos que tienen un profundo sentido de pertenencia ya sea a sus colegios o a sus facultades, del mismo modo que entienden lo importante que es su educación como cosa en juego.

Creo que esa es una de las claves en la construcción de ciudadanía, entender lo público como algo de todos, contrariamente a lo que han hecho los partidos políticos, principalmente el Colorado, que aventaja a los demás por años de gestión y fuerza propia.

¿Cómo sentir afinidad con cuestiones que nos pueden parecer lejanas a nuestro derrotero diario? Entendiendo que todo, absolutamente todo lo que se roba surge del esfuerzo ciudadano. Desde los yuyos para el tereré, el combustible, las bebidas, cada ida al supermercado y hasta los actos cooperativos, nos pasamos pagando impuestos y cada vez serán más los tributos y más pesada la carga.

A pocos les molestaría pagar 50 guaraníes de IVA por cada perdudilla blanca del super si existiera el convencimiento que esa plata iría por ejemplo para pupitres, rutas o leche de la merienda escolar, pero eso no ocurre, la plata sostiene a familias (en sentido mafioso) enteras y aún no se ha caído en cuenta que eso nos vincula con la corrupción, nos están robando. Los jóvenes ya entendieron eso, desde ahí el Paraguay puede ser distinto.