06 feb. 2026

Salud en terapia y jubilaciones en riesgo

@uruser @uruser

Esta semana vivimos un nuevo capítulo en esta novela que parece ser la historia del IPS. Una vez más se ha confirmado lo ya diagnosticado y sabido: la situación de emergencia que afecta a la previsional, en todos los niveles y sin perdonar nada.

Ya sabemos que el instituto tiene dos caras: la atención médica de sus asegurados y el pago de jubilaciones a los que van llegando a la edad reglamentaria. Ambos aspectos están mal y con tendencias a empeorar.

En primer lugar, los servicios de salud están desbordados, empujados al colapso por la epidemia de dengue que prácticamente dio el “nocaut”. Pacientes en los pasillos, pocos profesionales, no recontratación de profesionales por falta de presupuesto, falta de medicamentos y lo que ya venía de antes: turnos para dentro de dos o tres meses, peregrinación por diferentes lugares para ser atendidos y un sinfín de etcéteras más.

Por otro lado, el futuro para los jubilados es incierto: si una persona se afilia hoy, corre el riesgo de no cobrar cuando, finalmente, llegue su momento de jubilarse, ya que anunciaron un colapso financiero de los fondos previsionales para el 2040 (o puede ser un poco antes también).

Sentados encima de más de 1.000 inservibles propiedades, que solo generan gastos y se desprecian, las autoridades dieron las “soluciones”: aumentar la edad de jubilación, limitar los servicios. ¿Saben qué? Parece poco el servicio de diagnóstico. Quizás sería bueno que se pusieran a trabajar en serio, a hablar con la clase política, para hacer las reformas necesarias. A ajustar los gastos, a quitarse de encima lo innecesario.

Cuesta creer que una institución con aproximadamente 1.500.000 clientes (a los cuales no les brinda gran parte de los servicios que promete) esté en la lastimosa y delicada situación en la que se encuentra. El paciente está con pronóstico reservado... yo creo que hay que meter bisturí... y a fondo.