@gabi_zbaez Pintemos el siguiente escenario. Son las 3:00 AM. Estás sin luz. Abrís la ventana para tratar de aliviarte, pero no podés dormir del calor y de los mosquitos. Le odiás al presidente de la ANDE. Llamás a reclamar, pero te ponen la música de espera hasta hartarte. Esta es una escena muy frecuente últimamente en Paraguay.
Ayer hubo un “pire vai” generalizado, ya que desde la madrugada 100.000 usuarios quedaron sin luz. Para colmo, el titular de la estatal, Víctor Romero, dijo que el corte seguirá y que recién en cinco días más se solucionaría el problema. ¡Cinco días!, eso dijo. Todos tuvimos que ingeniarnos para realizar nuestras actividades, aunque para muchos fue un día pesado, como lo fue para Hugo, taxista de Campos Cervera y República Argentina.
En un viaje en el que se descargó contra la ANDE, me contó que su mamá está con serios problemas de salud y que no puede permanecer mucho tiempo en un ambiente de excesivo calor. Él es como vos y yo, un simple trabajador que busca lo mejor para su familia, pero la ineficiencia y la ineptitud estatal le juegan en contra.
Todavía no entiendo cómo es que Romero no da un paso al costado. En la ANDE hablan de suba de tarifas, pero no garantizan un eficaz servicio; culpan a gobiernos anteriores, pero no elaboran un plan para solucionar el problema.
Indignan muchas aristas de esta situación: la superpoblación de funcionarios de la ANDE y los exagerados beneficios con que cuentan, la falta de inversión y gestión que garantice un servicio eficaz, los vetustos cables colgados de precarias columnas y los transformadores en malas condiciones.
Es hora de que los responsables se pongan los pantalones y busquen una solución que no solo sirva como parche. Y volvemos al parche. Ese que ya cité en una columna anterior y que se aplica a tantas cosas en Paraguay. Debatamos sobre la privatización o no, sobre los fondos para inversión, pero busquemos respuestas definitivas. O sino hacemos lo de siempre, cambiamos el transformador que se quemó y que todo siga igual. Así tenemos otra vez de qué plaguearnos en el próximo apagón.