07 feb. 2026

Podrido de tanta corrupción

@marianonin1 @marianonin1

La niñera de oro. Los caseros de Ibáñez. La “secretaria vip” del contralor. Los fondos sin fondo del Fonacide. Los policías de papel o los ladrones de combustible... los políticos nepotistas que coparon la función pública y los intendentes de ciudades destruidas y lujosas mansiones, los que deberían controlar que no se sigan fundiendo bancos con balances maquillados para esconder lavado, y los funcionarios públicos que ostentan lo que roban... todos tienen algo en común: se enriquecieron con nuestro dinero.

Dinero con el que podrán pagar buenos abogados y alguna que otra coima que les asegure la impunidad. No soy un pesimista, soy un optimista decepcionado como muchos de los que consumen noticias y un alto grado de decepción día tras día.

A veces, como muchos, creo que es una batalla perdida. Se denuncia un caso y florecen otros diez. De diez procesos, con suerte uno acabará en la cárcel y ése con seguridad no pagará lo que debería pagar porque el sistema proteje a los ladrones y mira con recelo a los denunciantes. No son las personas, bueno si son las personas, pero en verdad el cáncer está en el sistema que termina corrompiendo a los incorruptibles y castigando siempre a los más débiles.

Creo que deberíamos cambiar nuestra mentalidad. Protestar más a menudo y no solo en las redes ya que eso es como tirar la piedra y esconder la mano. La ciudadanía tiene que ser participativa y defender los intereses colectivos para que el dinero de todos termine en cosas necesarias y no en cuentas bancarias en el exterior.

Mientras no exijamos, mientras sigamos eligiendo por colores y no por capacidad nos seguirán tocando esa partecita del cuerpo que no nos gusta y nos refregarán en la cara un lujo que pagamos nosotros y beneficia a unos cuantos corruptos. El mensaje que les llega a los jóvenes viene con un error de fábrica. Esa fábrica en la que trabajamos todos y nos da de comer.