07 feb. 2026

POBRE PRESIDENTE

@marianonin1 @marianonin1

Pedrito tiene siempre buena ropa. Va a un colegio privado y recibe una educación que contrasta con sus amigos del barrio. Pero es muy callado. Su mirada triste siempre me deja un sinsabor. Vive con su abuela, Ña Graciela, a quien casi nunca veo feliz pese a que se nota que no le falta nada.

Bueno. Nada es un decir. Creo que si me faltara una hija mi vida no tendría sentido. La mamá de Pedrito viajó a España hace un buen tiempo. Su papa lucha contra el desarraigo cada día. Un día, emborráchadose, y al otro peleando por arrancarle una sonrisa a su hijo. Sé que es difícil. Sobrevivir sin mamá muchas veces es morir un poco. También le ha de doler despertar sólo cada día.

Pedrito vive en casi todas las cuadras. En todos los barrios. Es una dolorosa herencia de sucesivos gobiernos que obligan a buscar en lugares lejanos, o cercanos, un poco de esperanza para afrontar el futuro.

En su reciente viaje el propio presidente Cartes decía: “Exportamos pobreza a España.” Sr. Presidente, lo que exportamos es dignidad. Exportamos nuestra fuerza laboral. Esa que podría sacar al país de la miseria en que se encuentra. Exportamos esa dignidad que perdieron los funcionarios corruptos de su gobierno. Esos que andan metidos en drogas. Esos que nos roban educación, seguridad y salud. Esos que hacen trampa en las elecciones y subastan los recursos obligando a las mamás y los papás de los pedritos a buscar trabajo decente con el cual darle un pasar digno a su familia. No es pobreza. De ninguna manera. Pobres son los delincuentes que viven como ricos en las cárceles de su sistema mientras inundan de drogas las calles.

Las remesas de los paraguayos en el extranjero aportan al sistema unos 500 millones de dólares al año mientras, por ejemplo, los policías roban miles de millones en combustible, y quién sabe qué otras cosas. Pobreza tienen los que teniendo todo buscan poder para saciar su ego. Pobreza tienen los que no ven más allá de su nariz y aun así se creen intocables. En su cuadra no hay pedritos. Lo sé. Pero si viese su mirada tal vez entendería de qué hablo.