@marianonin1 Lo que sucedió en el Colegio Nacional de Lambaré se veía venir. Es una negligencia criminal. Es lo que piensa el común de la gente. También yo. Nosotros, los padres, mandamos a nuestros hijos a la escuela para educarlos para enfrentar el futuro, pero la educación que reciben es mediocre y además peligrosa.
Desde que salen de casa, los chicos deberán afrontar un montón de peligros. En las calles están expuestos a los motochorros, la inseguridad es cosa de todos los días. En las escuelas y colegios a una educación deficitaria y una infraestructura de riesgo. Y en las universidades a autoridades corruptas y abusivas. Así, la situación no es alentadora y las movilizaciones estudiantiles a esta altura son una necesidad.
Pero volvamos a la tragedia del Colegio Nacional de Lambaré. Esta vez el dolor nos toca de cerca. Ya había denuncias de malversación y un pedido de peritaje de las obras ejecutadas por el Fonacide. A juzgar por los hechos, a nadie pareció importarle. Y no es un suceso aislado. De 249 municipalidades, 43 no presentaron la rendición de cuentas del Fondo Nacional de Inversion y Desarrollo, entre ellas la de Lambaré. Y muchas de las que presentaron maquillaron sus informes según un sin fin de denuncias.
Mientras, se decretaba la prisión en Tacumbú del exrector de la UNA sospechoso de repartija de cargos, cobro indebido y quién sabe cuántas cosas más. Pero sorpresa. No pasó la noche en Tacumbú. Fue al hospital porque le dolía el corazón. Un trato un tanto diferente al que robó una gallina, o de las mujeres que terminaron en el Buen Pastor por presuntamente robar documentos para él.
Al país le duele el corazón. Ahora más que nunca el mensaje es claro. La voz se escucha fuerte. La corrupción no solo toca tu bolsillo. Toca la vida de tus hijos de maneras insospechadas. Este es el momento: PARAGUAY, YA NO TE CALLES.