07 feb. 2026

¿Ojo por ojo?

@diegomarini @diegomarini

Hay niveles de violencia e irracionalidad que cuando irrumpen en nuestra vida como sociedad, nos dejan atónitos, desconcertados y hasta incapaces de mantenernos en ciertas convicciones que pensábamos eran incólumes.

Cuando escuchamos que una niña de diez años fue violentada sexualmente, resulta casi imposible que por instantes, no nos embriague el deseo de una justicia del tipo ojo por ojo, diente por diente.

Queremos sangre, castración química, horca, garrote vil, pero no sintamos culpa, es parte de una reacción previa a la reflexión y ha ocurrido siempre en la humanidad; pero el hombre, que es un ser inteligente y gregario, se dio cuenta que no se puede dejar en manos de la indignación las reparaciones y los castigos.

En base a eso, durante siglos y siglos, en culturas antípodas, contrarias, similares, cercanas y distintas se ha intentado diseñar un sistema de leyes y jueces que apartados de la pasión puedan dictar sentencias que sirvan para que de una manera u otra, las cuestiones vuelvan a su cauce.

Las ciencias jurídicas son complejas y requieren de personas que respondan, como parte de un cuerpo social pero con los ojos vendados. Lastimosamente esas instituciones no funcionan. La nenita de la que hoy hablamos, que ha sido violada, vejada y embarazada, fue también ignorada por el sistema encargado de la justicia. Su madre había denunciado en enero del 2014 que la niña había sido violada por su padrastro.

En la Fiscalía de Luque, donde la denuncia fue realizada, no hicieron nada. Hoy, el principal sospechoso vuelve a ser el padrastro. La fiscala Monalisa Muñoz tiene que aportar todos los elementos para que la Justicia pueda fallar, pudo haber sido el padrastro u otra persona, tenemos que presumir su inocencia, como así mismo estamos obligados a señalar la responsabilidad que recae en el Fiscal que luego de recibir la gravísima denuncia que tenía como víctima a una niña, decidió no hacer nada más que sumar ese expediente a un puñado de legajos para enviarlos al olvido.