06 feb. 2026

“Nuestros señores senadores”

Por Hugo Barrios @Huguelli Por Hugo Barrios @Huguelli

A Nadia Espinosa (27) le brillan los ojos y siente mariposas en el estómago cuando habla de su novio, el senador Ramón Gómez Verlangieri (53). Eso sí, se transforma en una fiera cuando expresa su disconformidad y defiende a “nuestros señores senadores”, según sus palabras. Está segura de que no haraganea sino que trabaja, y muy duro, en ese edén llamado Congreso Nacional.

La funcionaria del departamento de Recursos Humanos de la Cámara Alta fue una de las cabecillas de la ruidosa y novelera manifestación que hubo ayer en la oficina de dicho departamento para impedir que Miriam Arroquia asuma como nueva directora. “¡Qué se quede sola esa perra!”, se escuchó gritar a una de las manifestantes. “Él me prohibió que haga quilombo”, respondió Nadia a la prensa, cuando le consultaron qué opina el apuesto dueño de su corazón sobre la pequeña pero barullenta protesta.

El bloqueo no pasó de ser un bochorno y refleja la joda en que se convirtió la administración de la cosa pública en nuestro país. El tráfico de influencias y el chonguismo le hacen 6-0 a la buena preparación, la eficiencia y la educación.

El concurso de méritos y aptitudes, en la mayoría de los casos, no existe. A cambio de eso tenemos funcionarias que tratan de “perra” a su futura jefa, por ejemplo, y el debate de la función pública pasa por enterarte de que uno de los miembros del Congreso le pide a su novia que no haga “quilombo” en su lugar de trabajo.

A propósito, según ABC, la que arranca los suspiros de nuestro senador percibe un salario nada despreciable de G. 8.500.000 con el “plus” de otros G. 2.529.000 por los benditos “gastos de representación”. Y después lloramos al ver lo que piden los limpiavidrios.

Los manifestantes, incluida Nadia, denunciaron que fueron agredidos por la Policía y ni por Cristo están de acuerdo con la salida de su ahora exdirector, Arturo Lombardo. Algunos de ellos, dice la fiscala Claudia Morys, serán imputados por “atrincherarse” para evitar la asunción de Arroquia. Pero no pasa nada, todo quedará en el oparei y no habrá castigos. Total, siempre habrá un novio que solucionará el “quilombo”. Ya tú sabes.