07 feb. 2026

Nuestro partido contra la corrupción

@pablonoearaujo @pablonoearaujo

Niños corriendo tras un balón, ya sea este de cuero, o simplemente una botella de plástico vacía, en improvisados escenarios. Futbolistas amateurs recordando historias de tiempos brillantes que no volverán, brindando al costado de todo tipo de canchas. Paradas de taxi y casa de venta de electrodomésticos con una piña de gente que intenta seguir las acciones más importantes del partido del momento, ya sea de la selección nacional, del club de sus amores o las instancias de una competencia internacional.

Estas escenas se repiten en Paraguay. Una sociedad inmensamente futbolera, profundamente apasionada que vive, sueña y planifica sus actividades mirando, no el calendario, sino el fixture de los torneos de cada año. Así, podemos pasar con extrema facilidad, del amor al odio, de la decepción a la felicidad, del dolor a la alegría eterna.

Un fenómeno que solamente el fútbol puede conseguir El mundo del balón está en entredicho. Aunque el escándalo mundial de corrupción no variará un ápice la pasión del hincha hacia sus colores, se siente una profunda indignación ante esta denuncia global que desnudó un esquema, que ha escudado en el sentimiento de miles de fanáticos en todo el mundo, enriqueció a una claque que siempre se manejó con aires de grandes señores.

La pelota está también en nuestra cancha. Los nombres de dos de los referentes más importantes del fútbol están en entredicho por estos manejos corruptos: Nicolás Leoz, extitular de la CONMEBOL y Juan Angel Napout, el actual presidente del organismo. Las investigaciones internacionales son implacables, aunque el compromiso de también atañe a cada nación.

La respuesta que Paraguay brinde, acompañando esta pesquisa, será clave para comprender el nivel de nuestros protagonistas. Si la Justicia demuestra que estamos para saltar a las grandes ligas, o tan solo continuaremos deambulando entre los que pudieron ser estrellas y no se animaron a dar el gran paso para serlo.