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No da la cara ni para dar excusas

El 14 de marzo fue la última vez que el presidente Mario Abdo Benítez realizó declaraciones, fue a través de Twitter para contar que llamó por teléfono a un alto funcionario de Estados Unidos para “fortalecer relaciones y enfrentar al COVID juntos”.

Luego se borró del mapa, está escondido mientras el país atraviesa una crisis que puede ser histórica.

Gran parte de la ciudadanía está harta de su ineptitud y todos los hechos de corrupción en los que se vio envuelto su entorno a lo largo de la pandemia. Gracias al partido Colorado se mantiene en la silla presidencial.

Su gestión en todas las áreas es lamentable, la pandemia dejó en evidencia la fragilidad del sistema sanitario, despojado por décadas del presupuesto necesario. Las personas más humildes debieron rematar sus escasas pertenencias para comprar los medicamentos e insumos básicos, porque el Gobierno uso una parte del dinero prestado para pagar sueldos de empleados públicos y el destino del resto de los recursos es un misterio.

La ciudadanía se hartó, en Asunción y varias partes del país todavía exigen la renuncia del primer mandatario, que se esconde en su madriguera, porque tal vez teme meter de nuevo la pata o ya no sabe qué excusas ofrecerle al pueblo.

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