@santula Lo que la justicia no es capaz de tan siquiera investigar, generalmente la mafia lo ajusticia. El narcotráfico en Paraguay marcó a sangre un nuevo capítulo en la historia de nuestro país.
El asesinato de Magdaleno Silva terminó evidenciando cuál es la regla que impera en determinados territorios de Paraguay. La ceguera judicial abre paso a la impunidad.
Aquellos que buscando algún rédito político hoy se llenan la boca recordando a Magdaleno como un prohombre de la democracia, pretenden que ignoremos su pasado y la real causa de su muerte.
No se justifica que la mafia haga justicia matándose entre sus exponentes, pero tampoco nos pidan prender una vela a sus caídos.
Habiendo salido de una familia pobre, nadie hace fortuna en dos períodos parlamentarios. El exrecaudador de Aduanas y acusado de proteger a narcotraficantes de la zona, Magdaleno Silva coqueteó con la mafia y eso terminó costándole la vida.
En sus últimas declaraciones públicas, Silva desafiaba a sus rivales de la zona pidiendo que envíen a sus sicarios, pero que sean certeros al matarlo, porque si fallaban en los tiros les iba a salir todo más caro.
Así lo hicieron. Magdaleno y otras tres personas que lo acompañaban murieron habiendo recibido entre todos unos 40 balazos.
Los discursos pretenden colocar a un villano en condición de héroe. Él mismo decía que si lo mataban se desataría una guerra, y es lo que está ocurriendo en la zona.
Pasarán los días y nada cambiará. Seguirán operando los mismos narcos, a quien moleste rociarán con balas, seguirán escudados en la política, ya que con sus recaudaciones solventan a los políticos y eso les da protección.
Ese es el círculo de la mafia aquí y en todas partes. Silva eligió un camino que lo condujo a la muerte. Varios van por la misma dirección.
En la ruta de la mafia y el narcotráfico es mentira que la justicia no está presente. Es ahí donde más realiza su barrera. Esa es la ruta donde la justicia cobra peaje pero no multa.
Ya descansa Magdaleno, pronto se encontrará con los suyos.