@santula Hace un buen tiempo conversaba con un caro amigo de nombre Álvaro Martínez y me explicaba sobre la autonomía que una sociedad le negaba y que otra le permitía. No entendía mucho porque quizá al no vivirlo en carne propia era como que no identificaba los límites, las murallas que levantábamos a diario.
Me decía Álvaro que como usuario de silla de ruedas Uruguay era un país en el que podía movilizarse solo. Ir a la parada, subir al bus, porque las veredas, las rampas y los buses inclusivos le permitían. Eso en Paraguay es hasta hoy imposible.
Alguna vez decidí vendarme los ojos por unas horas y experimentar lo que era moverme en una ciudad pensada solo para personas sin discapacidad. Era desesperante tener que bajar de las veredas al encontrar vehículos estacionados, comercios que exponían sus muebles y electrodomésticos. Caminar obligado escuchando los bocinazos de conductores que al verme en pleno asfalto sentían que invadía su espacio.
Anoche en AAM presentamos una campaña de la Organización Internacional de Teletones y de la Fundación Teletón que se llama “movamos los límites”. Una acción que nos muestra de manera elocuente que hay límites que nacen solo porque la sociedad los impone.
Antes era imposible pensar en el voto de las mujeres, en la educación para todos y no solo para la burguesía, en la abolición de la esclavitud, en zanjar conflictos por otra vía que no sea la guerra. La sociedad va cambiando en la medida que supera sus límites y derriba sus prejuicios. La solidaridad no pasa por una rifa o una colecta sino por la sensibilidad diaria que deja el pensamiento único y empieza a ubicarse en el lugar del otro.
La campaña diseñada y realizada por Tana Schembori, Juan Carlos Maneglia, Camilo Guanes, Richard Careaga y todo el equipo de Teletón es la fiel muestra del Paraguay de lo posible, del que supera los prejuicios y derriba los peros.
El Paraguay que mueve sus límites y nos muestra que la construcción de una nueva sociedad solo depende de nosotros.