07 feb. 2026

Matar al mensajero

@santula @santula

Con AAM hemos pasado tres gobiernos. 7 años al aire nos permitieron hacer denuncias teniendo en el poder a Fernando Lugo, Federico Franco y ahora Horacio Cartes. Al menos ideológicamente hablando recorrimos desde lo más cercano a la izquierda, la derecha y ultraderecha. Aunque en esencia no somos un programa de investigación sino de exposición de la realidad nacional y análisis, con diversos protagonistas, en ocasiones hemos hecho investigación. Varias de ellas apuntando directamente a la administración central.

Todos los gobiernos con manifestaciones públicas, decisiones de algún tipo o señales de incomodidad han reaccionado de alguna manera. El gobierno de Cartes siempre fue indiferente a todo tipo de denuncia, lejos de responder a las evidencias claras de irregularidades ha defendido a sus ministros, incluso habiéndose lanzado graves acusaciones, por ejemplo, entre el vice de seguridad y el máximo organismo de lucha contra el narcotráfico.

La semana pasada AAM evidenció la circulación y administración de anestésico vencido en el Hospital Nacional de Itaugua. Además de haber justificado el uso del medicamento mismo (que al decir de varios anestesiólogos no se usa hoy por hoy ni en veterinaria) el director del centro asistencial dijo que todo fue un montaje olvidando que él mismo reconoció que todo pasó en su hospital.

La directora médica anunció vía comunicado castigo para quienes filtraron la información. En la semana incluso dejaban correr la posibilidad de una acción penal contra todos los denunciantes. De concretarse quizá sería la respuesta más irracional y peligrosa que haya encontrado por parte del gobierno en estos años de denuncias periodísticas.

Podrán ignorar el mensaje o llevar a la cárcel a muchos montando un montaje para salvar sus cargos y seguir viviendo del estado, pero lo que no podrán evitar es quedar pegados a los abusos desde el poder incluso poniendo en riesgo la salud de la gente. Están desviando recursos del estado a costa de los más necesitados y como las evidencias hablan por sí solas, nada más les queda matar al mensajero.