@augusto2s Un nuevo capítulo en la siempre divertida relación entre izquierdas paraguayas se dió cuando referentes del Frente Guasu, y su propio líder, el expresidente Lugo, deslizaron la versión de un virtual “padrinazgo” de la postulación de Mario Ferreiro por parte de Cartes. Ello, cayó como un balde de cubitos de hielo en las carpas del presentador de Tv en la sensible fase de despegue de su vuelo electoral.
La acusación no es menor y existen dos alternativas: que sea certificable o que sea una mentira. Si fuera certificable es importante – en homenaje a la seriedad – que el Frente Guasu presente ante la opinión pública pruebas de tal vinculación, lo cual desacreditaría notablemente la imagen de autonomía del sector que postula a Ferreiro.
Si no tuviera fundamentos sería, primero, un acto de irresponsabilidad muy importante, en segundo lugar una falta de respeto y una agresión innecesaria. Pero lo más importante es que evidenciaría las cartas que está jugando la izquierda de cara al 2018, y como se ve, con deprimido sentido estratégico.
Lugo tiene motivos para estar optimista con los datos sobre su popularidad que estriban, principalmente, en un imaginario de contraste con la popularidad de Cartes. Pero el ex Presidente sabe que las posibilidades de crecimiento de su electorado cautivo (sectores populares y estructuras socialistas) no son suficientes para aspirar al sillón de López. Lo que necesita es llegar a las vísperas del 2018 como “ la oferta” de alianza más ventajosa para otros sectores como el PLRA.
Al volver Mario al sambódromo electoral, con todas las plumas de su enorme popularidad televisiva, produce la turbulencia de la disputa del “estrellato” en el rubro del “progresista disponible” para una postulación a la Presidencia, y el temor que – aún peor– Ferreiro logre un buen resultado en las Municipales que dispare su popularidad y liderazgo.
En conclusión, una innecesaria fricción que se sigue basando en matrices del tiempo en que Bolcheviques y Mencheviques se lanzaban con algo más que bolas de nieve, hace que la división de la izquierda conserve tan buena salud.