07 feb. 2026

Huelga al bombo

@diegomarini @diegomarini

La discusión sobre las posibles alianzas público-privadas, que plantea por un lado la tensión ideológica y por el otro la confrontación legislativa, puede resultar sumamente interesante, o desgastante e inútil. Trabajadores de distintos sindicatos de la DINAC lograron poner en la agenda mediática y social, los posibles escenarios sobre los cuales se levantará el futuro aeronáutico en nuestro país.

El tema no es menor: mediterráneos, con ríos propios y compartidos en tramos claves, sin ferrocarriles ni rutas suficientes, el destino de nuestros aeropuertos y la posibilidad de tener mayor cantidad de vuelos, están en el centro de la agenda mirando al futuro.

Lastimosamente, los propios laburantes de la Dinac, al menos varios de ellos, se encargaron de fulminar lo esencial de la discusión y poner en el centro de la atención viejas cuestiones sobre el derecho de terceros, la libertad de moverse con libertad y terminamos andando por los mismos caminos de siempre.

La huelga como arma de lucha tiene en el Paraguay el más amplio respaldo legal, es un derecho laboral absolutamente indiscutible. El marco jurídico crea esta situación legal para que como última ratio los trabajadores puedan exponer y evidenciar situaciones, consideradas por ellos, insostenibles.

Lamentablemente, se ha hecho mal uso de este derecho y se abusó a tal punto que ni los empleadores ni los trabajadores ya creen en las huelgas. Entonces, en el máximo goce de sus derechos laborales, haciendo tan luego una huelga, lo que vendría a ser el clímax de las reivindicaciones laborales, los funcionarios de la Dinac no sintieron nada y en esa falta de goce, comiéndose ellos mismos las colas, cerraron los accesos al aeropuerto y según las autoridades, intervinieron delictualmente la frecuencia de radio.

Al final ya nadie habló de sus contratos colectivos, de sus miedos y temores fundados e infundados ni de las formas posibles de APP; se habló de lo de siempre, se perdió la chance.