07 feb. 2026

Habló el empresario

@pablonoearaujo @pablonoearaujo

Quizá resulte un recurso tardío, por la cantidad de voces que se antepusieron a esta columna, pero también quiero sumarme al ejército de comunicadores, pensadores y pueblo común que intentó defender al Presidente. Es cierto, no quiso decir lo que dijo, cuando en un foro en España afirmó literalmente que exportamos pobreza.

Es poco prudente para un primer mandatario referirse en términos tan despectivos describiendo una masa sacrificada de la población que, además de privaciones y esfuerzos imposibles de dimensionar, aporta en promedio 500 millones de dólares anuales al país.

En términos concretos, implica el 50% del principal logro económico de su gobierno, la colocación de bonos soberanos, que serán amortizados en 30 años. Estoy convencido que el titular del Ejecutivo es incapaz de expresarse ante un calificado auditorio con palabras que suenan poco felices. El que expuso no fue el Presidente de la República del Paraguay, quien habló fue el empresario Horacio Cartes que coyunturalmente ejerce ese cargo.

Dos caras de una misma moneda que superan ampliamente los escenarios que pueden diseñarse en las más estudiadas estrategias comunicacionales que intentan dibujar escenarios favorables para los intereses presidenciales. Cartes denota en sus intervenciones el precario manejo del idioma que le pinta de cuerpo completo. Acostumbrado a la vida empresarial, donde no se rinden cuentas de gestiones y el manejo es totalmente vertical.

Se siente incómodo queriendo cumplir una tarea para la que no está preparado, representar a un país, en donde un altísimo porcentaje de la población vive en medio de precariedades de todo tipo. Él no habla en nombre de estos paraguayos, pretende conmover a inversores desde su visión comercial.

Cartes seguirá así, probablemente con menos exabruptos y pifiadas. Lo que debemos entender es que seguirá siendo el empresario, al que los votos lo llevaron al Palacio de López. Así funciona la democracia.