07 feb. 2026

Felipe, de la gloria a la olla

@uruser @uruser

La vida es cambio: hoy podés estar arriba y mañana abajo. Tu jefe de hoy puede ser tu secretario mañana; en junio ser un próspero empresario y en julio un repudiable coimero. Fíjense lo que le ocurrió a Felipe, el gallo más famoso del país: fue ofrecido de regalo nada menos que al Papa, quien lo rechazó como parte de un plato.

Luego tuvo su momento de fama: los medios lo entrevistaron, lo mostraron a él y su novia, todo era perfecto: tenía fama, comida y amor. Pero el destino tiene sus bromas crueles: Felipe tocó la gloria cuando fue invitado nada menos que a estar en la misa de Caacupé (¿habrá muchos casos en la historia de la iglesia en que un ser no humano sea invitado de honor a una misa?).

La gloria de Felipe alcanzó el súmmum cuando fue bendecido; no sabemos, ni sabremos, qué habrá pensado, pero creo que por un momento habrá tocado el cielo con las manos… bueno, con las alas. Pero el destino, artero, hizo una engañosa broma: fue invitado a cambiar de vida, a estar en un lugar santo, acompañado de religiosos o religiosas (ese detalle no los conozco).

Felipe se despidió, imaginamos los llantos y el pesar de su dueño, pero ¿cómo rechazar semejante honor? Eso fue el domingo; el lunes Felipe pasaba del lugar santo a una cocina. ¿Se habrá resistido? ¿Habrá pensado que una cocinera podría descogotar a un gallo santo?

No lo sabremos, pero lo cierto es que Felipe, el bendecido, pasó a ser Felipe el delicioso; de estrella de los altares pasó a estrella de plato, acompañado de bolitas de maíz y deleitando a los religiosos paladares.

Como dijeron por allí los poco serios habitantes del Facebook y aledaños, esto demuestra una vez más, que caer en manos de la prensa y de la fama puede ser agradable, pero peligroso; otros acotaron, con indisimulada malevolencia típica de esos ciberlugares, que no es nada extraño que un inocente sea “comido” por un religioso y que demasiados ejemplos hay de ello.

Yo me inclino por mi simple interpretación inicial: hoy podés estar arriba y mañana, abajo… de la gloria, a la olla.