07 feb. 2026

Elegir partidos

@danielchung @danielchung

La necesidad de escuchar a los protagonistas obligó a técnicos y futbolistas a expresarse cuando ese rol era secundario en tiempos lejanos. La mejor manera de llenar los espacios mediáticos era completarlos con frases hechas, políticamente correctas y vacías en contenido. Que son tres puntos vitales, que hay que dar lo máximo en cada juego y otras expresiones.

Entre ella está el “todos los partidos tienen la misma importancia”. Matemáticamente, no hay discusión. La tabla no da una bonificación por vencer a un rival directo o un punto bonus por ganar un clásico. No obstante, en la valoración de dirigentes, prensa y opinión pública, existen partidos top y ordinarios. Siempre fue así. Y en estos tiempos, donde los jugadores son más permeables por el entorno, también lo entienden de esa manera.

Bruno Valdez y Jonathan Fabbro –figuras claves de Cerro Porteño- llegaban con cuatro tarjetas amarillas en la antesala del juego ante Luqueño el miércoles pasado. Una quinta implicaría la suspensión automática del siguiente juego.

Miraron el fixture. Venía Sol el sábado y luego el puntero Guaraní y cerrar con Olimpia. No había mucho que pensar. Hacerse amonestar ante Luqueño para limpiar las tarjetas “purgando” ante Sol y enfrentar al rival directo Guaraní y al rival de toda la vida sin el riesgo de perder uno de los dos. Poco importaba que los danzarines hayan vencido el partido de la 1° ronda. Ese juego era común, los siguientes dos, premium.

Valdez lo tuvo en una de sus prioridades que buscó su amarilla cuando aún faltaban 40 minutos por jugar. Casi le costó el juego. Tuvo que ser cambiado. Fabbro lo hizo mejor ya en la recta final. Sin entrar a juzgar el acto de buscar deliberadamente una tarjeta para el beneficio posterior –comportamiento que en la UEFA se castiga con dos partidos de suspensión- que tiene un sólido argumento desde lo pragmático, lo concreto es que también para los jugadores hay categorización de juegos porque no todos tienen el mismo valor.