Columnistas

El virus, pero de la corrupción

Esta pandemia está sacando la verdadera cara que tienen algunos. Como sociedad exigimos que estos sean aclarados como corresponde por el bien de todos.

Tania Sosa Caniza Por Tania Sosa Caniza

Javier de 25 años trabaja desde hace un año en una pizzería, en Asunción. Su patrón comunicó su décima suspensión laboral, pero nunca faltó a su puesto.

Igual que Javier hay miles de trabajadores que fueron obligados a laburar pese a que sus patrones los cesaron ante el Ministerio de Trabajo para que IPS les pagara G. 1.090.00.

Son 6.000 empresas que están siendo investigadas por esta irregularidad. Estamos hablando de miles de millones de guaraníes estafados por quienes se hacen de los “vivos”. Con la excusa de que no hay plata, que la venta ya no es como antes están jodiendo a laburantes, que, incluso por el tema de la pandemia, por poco no son obligados a canonizar a sus jefes por permitirles trabajar por un medio sueldo ¡Bandidos! ¡Lacras!

También saltaron nombres de adultos mayores fallecidos hace dos o más años “registrados como vacunados”. Sí, queridos lectores. Ambos temas “explotaron” en un intervalo de una hora. Además de los abuelos que esperaron por más de cuatro horas para recibir la vacuna sin ninguna muestra de compasión.

Esta pandemia está sacando la verdadera cara que tienen algunos.

Como sociedad exigimos que estos sean aclarados como corresponde por el bien de todos.

Dejá tu comentario