@santula Es peligroso que el gobierno ignore las críticas y pretenda instalar una especie de persecución que en realidad no es tal, para justificar su inoperancia o la falta de cintura para manejar determinados conflictos.
Nadie es inmune al error, suele repetir un caro amigo y los administradores de la cosa pública deberían entenderlo. Es ridículo, poco serio y hasta increíble que un Presidente de la República intervenga en un acto, sea o no de su partido, atribuyendo a un estudiante chileno un plan de desestabilización del país. Es increíble que con tantos dramas y conflictos sea un estudiante chileno el que le quite el sueño a HC.
No puede ser que el jefe de estado no tenga un solo asesor que sea capaz de dejar la zalamería y le haga entender que en democracia la oposición es norma y que en un mundo globalizado todos somos parte y que la dinámica migratoria es parte del día a día.
No puede ser que nadie sea suficientemente amigo de Cartes como para decirle que se equivoca cuando en agitados discursos de masa reduce todo a un plan de generar inestabilidad, que el país no es de maravillas, que puede tener problemas reales y que de hecho los tiene.
Prueba de estos problemas es el quiebre institucional en las Fuerzas Armadas que derivó en la renuncia del Ministro de Defensa Bernardino Soto Estigarribia, un quiebre que no es atribuible a ningún español o chileno y que tampoco es parte de ese plan conspirativo que pretende Cartes instalar para menoscabar la crítica.
Que el Ministro de Defensa diga públicamente que el Comandante de las Fuerzas Militares es el peor que conoció en su vida es signo de una crisis interna que de no manejarse debidamente puede generar problemas graves de gobernabilidad.
No se puede manejar un país como se maneja un club de barrio, no se puede culpar siempre al vecino o llevar la pelota actuando de pichado. Cartes es Presidente y su investidura requiere un mínimo de seriedad y de sentido de ubicación respecto al cargo que ocupa.