06 feb. 2026

El pecado mortal de ser mujer

@gabi_zbaez @gabi_zbaez

Ella salió de su casa con una remera corta y un short. Quiso vestirse así, se sentía más libre y sin complejos. Por el camino, dos hombres empezaron a “piropearla” y lanzar frases obscenas; ella siguió su camino, pero ya con la sangre hervida. Como no paraban de dirigirse hacia su persona como un objeto sexual; ella no soportó y lanzó un escupitajo al aire. Esto hizo reaccionar a los desubicados jóvenes, cuyas frases subidas de tono se convirtieron en insultos y maltratos.

Ella contó a sus padres lo que ocurrió y estos le respondieron “vos luego te buscás por andar vestida así”. La típica frase utilizada para justificar la violencia hacia la mujer. Pero, ¡basta! Nosotras nos vestimos como queremos, no tenemos por qué ser censuradas por la mente morbosa de los que no nos valoran. Tenemos derecho a caminar sin miedo, a no depender de hombres que impongan presencia para defendernos. Somos seres humanos, sin importar el género.

Las argentinas asesinadas hace algunos días en Ecuador se convirtieron en ícono de la lucha contra el feminicidio. Y no era para menos. Solo por haberse negado a ser manoseadas, fueron asesinadas sin piedad y no faltó el que las haya culpado por andar solas, como si fuese que por eso se buscaron lo que les pasó. Esta es una deducción de mentes retrógradas que pretenden atar a la mujer a las necesidades del hombre, sin tener en cuenta lo que ellas verdaderamente quieren.

En nuestro país, ocurrió un caso parecido, aunque afortunadamente no terminó en tragedia. Dos colombianas fueron asaltadas por unos policías que, además, intentaron abusar de una de ellas. ¿Acaso el simple hecho de ser mujer nos corta las alas y nos condiciona a vestirnos o caminar encarceladas?, ¿es justo este trato? No deberíamos permitirlo.

Tenemos que empezar a gritar nuestra verdad; para que nos escuchen, para que nos alienten, para que nos dejen ser libres. Nunca más dejemos que alguien nos diga que es normal que nos falten el respeto o nos agredan. Y por sobre todo, nunca más dejemos que una de nosotras sea asesinada solo por lo que algunos consideran pecado: SER MUJER.