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¿Cuánto vale una vida en el Paraguay?

Matías Alexander tenía solo siete meses de vida. En ese corto tiempo, el pequeño conoció más doctores y enfermeros que flores, árboles o juguetes.

Atrofia muscular espinal (AME) se llamó su pesadilla, la que le empujó a un mundo de agujas y batas blancas. La enfermedad tiene una cura y, cuesta cerca de 500 millones de guaraníes. Sus padres tocaron en vano las puertas del Ministerio de Salud. Fueron claros: no tenían presupuesto.

El pequeño falleció el viernes y su partida duele. Murió por desidia del Estado. El Ministerio de Salud había informado que gestionaría los medicamentos de Bianca y Agustina, quienes también sufren la enfermedad, pero no los de Matías.

Es deber del Estado garantizar la vida de los paraguayos, eso dice la Constitución. Si la cartera de Salud no lo tiene, el presidente debe sacarlo de donde sea, gestionar con organizaciones internacionales o ¡HACER ALGO! Otra hubiese sido la historia de Matías si le daban algo de los 52 millones de dólares que se esfumaron misteriosamente de Petropar o si se destinara a él los millones que serán gastado en doble aguinaldo de funcionarios públicos. ¡Basta de matar a inocentes con corrupción!

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