@santula Dice el refrán que de los errores se aprende y en ocasiones, dependiendo de las circunstancias y de la dificultad de los obstáculos, estos errores pueden desgastar más que otros y pueden terminar costando más caro. La movilización de campesinos y cooperativistas fue quizá la más larga que haya sufrido un Gobierno. Y digo sufrido porque es la primera gran pulseada de Cartes y su gabinete de empresarios y se sintió el desgaste.
Desde el Gobierno, primero se subestimó la capacidad de convocatoria que pudieran llegar a tener las organizaciones en protesta, cuando se dieron cuenta de que la cosa venía en serio empezaron a tratar a los campesinos de haraganes, luego a mover toda una estructura de desinformación, a operar desde escritorio con panfletos, acciones y acusaciones que logren sembrar el miedo y la sospecha en la sociedad. La marcha seguía sumando días, adeptos, reclamos y el Gobierno no lograba desactivar, absolutamente, nada.
Salpicados por hechos de corrupción a raíz de la sobrefacturación en el MEC y con todas las estrategias fallidas, a Cartes no le quedó otra que entender que no estaba sentado en su escritorio de Tabesa ni del Banco Amambay y que su rol como ejecutivo es dialogar y no confrontar, conformar una mesa de negociación para atender y entender el motivo del disgusto campesino y cooperativo y tratar de encontrar una solución que no desgaste su gestión, que no afecte a la ciudadanía y que sea realmente, para todos los sectores.
Un Gobierno no puede tener como primera carta el enfrentamiento y aunque tenga que tragarse sapos debe estar a la altura del puesto para el cual se postuló. Luego de casi un mes, las tensiones fueron aliviadas y el tiempo nos dirá si la negociación fue justa.
El problema campesino es de larga data, la reforma agraria tal cual la rezan es urgente y necesaria y el seguimiento al buen uso y a la correcta administración de los créditos que fueron otorgados también es parte de la tarea de Gobierno a través del Ministerio de Agricultura y de las instituciones encargadas de gestionar las necesidades agrícolas.