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Como Poncio Pilato

En el intento por calmar las aguas y dar vuelta la página, los timones del país, Presidente de la República y Vicepresidente se han desentendido del escándalo en la firma del acta entre Paraguay y Brasil sobre Itaipú.

A pesar del testimonio del extitular de la Ande, Pedro Ferreira, que asegura que Hugo Velázquez presentó a “Joselo” Rodríguez González, hijo de la renunciante ministra de la Seprelad María Epifanía González, como su asesor y “hombre de confianza”, el segundo del Ejecutivo se lavó las manos como Poncio Pilato. La destitución de los implicados en la suscripción del acuerdo, la anulación del acta y el apoyo de la bancada colorada cartista para evitar el juicio a Mario Abdo abrieron el telón de lo que sería una historia anunciada.

Todo estaba encaminado a que tanto el presidente como Velázquez quedaran limpios de toda culpa en lo que se refiere a la negociación secreta del gobierno y Brasil, donde pusieron en riesgo la soberanía de nuestro país, y el futuro de todos los paraguayos.

El muchacho, la piedra del escándalo, se presenta como el único responsable de la exclusión del punto 6, acuerdo realizado en 2009 por Lula Da Silva y Fernando Lugo, altamente beneficiosos para el país. Él, siguiendo el juego, pidió perdón por nombrar a Marito y Velázquez y aseguró que lo hizo para sacar provecho a favor de una empresa brasileña, vinculada la familia de Jair Bolsonaro. Marito, en su discurso, dijo: “Pido disculpas SI ES QUE ME EQUIVOQUÉ” y señaló que podría haber más destituciones. Claro, desentendiéndose de las expresiones en que calificó al acuerdo Lula-Lugo como un acto “pillo” (de avivados). Ahí se cierra el círculo, y aparentemente, los principales responsables quedan limpios.

En caso de que el presidente y vice no estén involucrados queda a la vista que una persona extraña al gobierno, a la instituciones estatales, participó de una negociación que puso en riesgo a su país. Y por sobre todo, la alta incompetencia de nuestras autoridades. Lo que no podrá recuperar este gobierno es la credibilidad y la confianza. La ciudadanía debe estar atenta y tener presente que, antes de cumplirse un año de gestión, Abdo y su equipo casi nos entregan al Brasil.

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