06 feb. 2026

¡Cómo duele verte así, ña Presenta!

@gabi_zbaez @gabi_zbaez

La foto de una abuelita a la que dos enfermeros hicieron cruzar en brazos por encima de un alambrado, para ser trasladada hasta el puesto de salud de la ciudad de Escobar (Paraguarí), me generó una gran impotencia; más aún cuando vi que se trataba de ña Presenta, una mujer de 90 años a la que hace un tiempo dediqué mi columna.

Ella y yo tenemos en común el pueblo, ambas somos de Escobar y sentimos la enorme falta de atención de calidad. Escobar es una ciudad muy pequeña, pero con historia. Pese a que creció en ciertas áreas, la parte sanitaria se estancó en el tiempo: ni siquiera existe en la zona un centro de salud, apenas hay un puesto que sirve de primeros auxilios en casos de emergencia.

La ambulancia por lo general no suele funcionar por falta de combustible; si hay alguna urgencia, no queda otra que pagar del bolsillo. Pero Escobar no es el único caso. La localidad de Villa Franca, en Ñeembucú, también debe enfrentar los embates de la pobreza y el olvido.

Hoy vemos publicado que un joven odontólogo, Nemecio Acosta, viajó 13 kilómetros en moto hasta el riacho, cruzó en canoa y caminó 3 kilómetros por un esteral para llegar a la escuela Sebastián Gaboto, donde le esperaban los pequeños pacientes que no recibían atención, quien sabe desde hace cuánto tiempo. Su heroica hazaña es aún más meritoria, ya que todo el esfuerzo por llegar junto a los niños lo hizo con un compresor de más de 30 kilos sobre su hombro, entre sus otros instrumentos, ya que en el lugar no cuentan con un consultorio odontológico.

Es penoso el desinterés del Estado hacia las ciudades del interior, en donde la gente sufre en silencio y debe conformarse con una precaria asistencia. El Ministerio de Salud debe dejar de ignorar la realidad de la gente de tierra adentro y elaborar un plan para ampliar la red de cobertura de sus servicios, con mayor y mejor infraestructura.

Duele saber que pagamos millones por planilleros y estamos mendigando luego por cosas que necesariamente nos deben dar. Con la salud no se juega.