Columnistas

Bacteria política

En esta guerra contra el coronavirus hay héroes sin capa y antihéroes sin vergüenza. Muchos ponen su grano de arena para combatir la enfermedad ya sea manteniéndose en sus casas, lavando sus manos con frecuencia, desinfectando sus espacios o atendiendo en los hospitales.

También hay otros que se aprovechan asquerosamente de la crítica situación para beneficio personal y económico. Muchas farmacéuticas encarecieron al extremo el costo de productos como alcohol en gel y mascarillas, en un momento demasiado delicado. ¡Miserables!

El Gobierno repitió y repitió la necesidad del lavado de manos, lo sigue repitiendo, pero quien más pifió fue una de sus entidades: ESSAP, que provee líquidos marrones o directamente no suministra fluido alguno a los hogares.

En esa misma línea se ubican políticos que hacen proselitismo a costa de la salud de la gente. Ayer se viralizaron envases con logos e imágenes de Felipito Salomón (actual ministro de la Juventud y precandidato a intendente de San Lorenzo) y de una tal Laura Paredes, quien se postula a concejal. Era de esperarse, por eso ya no sorprende. En época navideña muchos reparten panes dulces, por ejemplo, en busca de votos. Después están los clásicos vaka'i, picadillo, caña... Estoy seguro de que venceremos al coronavirus. Lo que no sé es hasta cuándo la bacteria política nos seguirá enfermando.

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