07 feb. 2026

A falta de padres, servicio militar

@ruthbenitezdiaz @ruthbenitezdiaz

Desde que la diputada liberal María Carísimo, con un “rico vocabulario”, como todo legislador nacional, introdujo de nuevo el tema de la polémica ley del Servicio Militar Obligatorio (SMO), sorprendió enormemente la reacción de la gente.

Al defender la norma, la parlamentaria dijo ser “una luchadora de los chicos que están por las calles, 14, 15 años que vienen endrogados a querer limpiar el vidrio, enfermos” (sic). Y siguió: “algo tenemos que preocuparnos los legisladores” (sic).

Así justificó Carísimo una ley que no debería existir. Y lo primero que algunos habrán pensado al oír a su “representante” es que quizá en su época faltó menos cuartel y más educación. Pero no. Sorprendentemente la mayoría en las redes sociales manifestó su apoyo a la diputada. De verdad, el paraguayo cree que la violencia, el sometimiento y el autoritarismo son la solución a los problemas de delincuencia y de inseguridad.

Creen que los cuarteles que solo forman mentes cuadradas podrán llenar el vacío de las familias. Creen que la formación militar es la solución a la falta de dedicación de los padres. Están seguros de que el SMO podrá con los motochorros y drogadictos. Y es contra esa mentalidad que los jóvenes marcharon en diferentes partes del país, pidiendo más interés del Gobierno por la educación, la única solución a la inseguridad.

La ausencia de Estado que genera pobreza y delincuencia no se llena con el maltrato de los cuarteles, donde muchos jóvenes soldados murieron sin ninguna explicación. Así se da una notoria contracara en la realidad social de nuestro país. Un círculo vicioso.

En el Congreso una diputada quiere obligar a la gente a someterse al servicio militar para que los jóvenes aprendan lo que sus padres, sus familias o el Estado a través de las escuelas no lo hicieron. Su gran solución. En la calle, estudiantes marcharon contra la deficiente educación que quizá parió a la diputada y otros paraguayos en una época militarizada. Ahora, no cabe duda de dónde está la real solución.

Definitivamente, en el Congreso, no.