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A dos semanas del billetaje

Hace dos semanas que comenzó el billetaje electrónico y los pasajeros hemos vivido un sinfín de peripecias. Cuanto más se acercaba la fecha, menos se encontraba la bendita tarjeta. ¿Acaso se preparó solo para 400.000 personas? Según una estimación que tenía la Cetrapam hace dos años, al menos 600.000 boletos se pagaban a diario en el área metropolitana.

Me sorprende (o quizás no tanto) que para la aplicación de este sistema no se haya calculado cuántas personas utilizan el micro. Las instituciones públicas no acostumbran tener a mano estadísticas, pero en todo caso, en cualquier cumpleaños se prevé más chocolatada. “Más vale que sobre y no que falte”. Pero, en vez de prevenir, se registran “letradeadas” por parte de revendedores, que duplicaban hasta el costo sugerido.

Algo que destacar: la amabilidad de los choferes y de los pasajeros, al menos, en los micros que me subí. Me preocupa que la máquina no haga algún sonido para avisarles que está hecha la transacción. El cuello del conductor sigue atento a la máquina, o al retrovisor. Si la idea era desocuparlo de dar vuelto, ahora están preocupados el doble.

Como toda cosa nueva, hay que acostumbrarse, pero las autoridades deben garantizar un buen servicio.

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