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"Yo vi cuando le dispararon a Emiliano R. Fernández"

Con 22 años, ña Juana dijo que fue testigo del atentado que sufrió el músico, en el barrio Loma Clavel de Asunción.

Juana María Álvarez Camps, quen hace unas semanas cumplió 95 años, relató cómo fue aquel 3 de noviembre de 1948, día en que un desconocido disparó a matar al famoso escritor y músico, Emiliano R. Fernández. “Yo vi cuando le dispararon", afirma la doña.

Aquel día, Emiliano llegaba al almacén de don Garcete, en una de las esquinas del barrio Loma Clavel, de Asunción. “Siempre usaba una camisa color verdeolivo, toda desprendida. Cuando le soplaba el viento, se le veía la barriga y la botellita blanca que llevaba en la cintura. Él no faltaba al almacén, todas las noches se iba. ‘Ahí viene Emiliano’, dijimos cuando llegó”, relató a EXTRA doña Juana María.

Aunque la historia cuenta que la tragedia ocurrió en el bar de Juanchí, Juana María asegura que todo pasó frente a aquel almacén. “Yo estaba con mis amigas: Andrea Ruiz Díaz, su hermana mayor Miguela, y otra que no recuerdo el nombre. De repente vimos el fuego (disparo), yo vi dos veces y escuchamos que Emiliano dijo ‘¿Mávaiko la che japíva?’. Nosotras dijimos ‘¡le acertó, le acertó!’; pero éramos muy chiquilinas, no conocíamos el peligro”, relata Juana, que en ese tiempo tenía 22 años.

Emiliano dio unos pasos y luego cayó en la vereda, donde ahora está la Capilla Stella Maris, frente a la plaza José Gaspar Rodríguez de Francia. Los muchachos que estaban en la zona llegaron y se preguntaban donde podían llevar al herido. “‘Jaraha Hospital Militarpe’, decían. Todos dicen que se le llevó en camilla, pero yo vi que le llevaron upa, sosteniéndole la cabeza”, mencionó la doña.

Ña Juana recuerda que un muchacho joven le dijo a ella y a sus amigas que se fueran del lugar, o sino íbamos a salir de testigo. “¿Y qué quiere decir testigo?, le preguntamos; éramos tavy (ignorantes). Después ya entramos”, añade.

Al día siguiente, las cuatro jovencitas visitaron a Emiliano en el hospital, ubicado muy cerca del barrio. Les atendió el guardia y les preguntó: “¿Ustedes son sus parientes?’”. Todas se asustaron y quedaron calladas. “¡Hablen!”, les exigió el guardia. “No, somos sus vecinas”, respondieron tartamudeando del susto. “Ahora no van a entrar, es delicado su estado, está prohibido que entren criaturas. Vengan otro día con gente mayor”, les ordenó el hombre. Salieron del lugar y volvieron a la casa, sin contar a nadie lo que hicieron. “De eso no sabía abuelita. A escondidas de ella nos fuimos”, contó Juana María.

Emiliano sobrevivió y luego guardó reposo por varios meses en la casa de sus padres, en barrio Ysaty. Pero al año siguiente, el 15 de setiembre de 1949, falleció a raíz de algunas complicaciones a consecuencia del disparo.

¿Quién disparó a Emiliano?

Según ña Juana, un tal Dionisio es quien disparó a Emiliano, el autor era un señor de cabello duro, tenía cerca de 40. Yo le vi de cerca. Él vino de hacia el bajo, por lo visto le pidió a alguien que le avise cuando Emiliano llegaba. Le disparó cuando salía del almacén de don Garcete”, afirma con total seguridad Juana María Álvarez.

Aunque muchos historiadores relatan el atentado contra Emiliano con detalles distintos, doña Juana defiende su versión con total seguridad. Ella vio de cerca lo que ocurrió y es quien mejor lo puede contar. Por mucho tiempo, su mayor anhelo fue dar a conocer esta historia, pero sus escasos recursos le impedían comunicarse con la prensa. Hoy, a sus 95 años, se le cumple el deseo de ser escuchada.

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