Con el sueño de vestir el hábito religioso, varias niñas cayeron en una “congregación de monjas” en Minga Guazú para iniciar el noviciado en la Congregación Hijas de Nuestra Señora de Caacupé en el 2023.
Lo que no sabían era que estas supuestas monjas fueron expulsadas en el 2021 y tenían prohibido usar el hábito.
La líder, Rufina Salinas, se presentaba como “madre superiora”, convenció a una mamá de que su hija, que en esa época tenía 16 años, - que quería ser religiosa-, se quedara con ellas como internada.
Primero estuvieron en Minga Guazú por unas semanas y luego la joven fue trasladada a Luque, a la llamada Casa de la Reina de la Paz, en el barrio Molinos. Allí fue recibida por Olga Bogado, quien se hacía llamar Hermana Milagros, y empezó un encierro que duró 7 meses.
La joven no podía hablar con su mamá ni con nadie. Le quitaron su celular y comenzó su infierno.
TORTURAS
Cuando exigía hablar con su mamá, “Hermana Milagros” le pegaban con cables de acero y espátulas. “Sos una estúpida, retrasada, mediocre”, le decía.
Esclava
Le hacían levantarse a las 4 de la mañana para hacer de todo: limpiar, lavar ropa, buscar leña y cocinar. Una vez que terminaba, era obligada a salir a la calle para vender tortitas y pedir limosna. La víctima no tenía familiares cercanos y vivía con mucho miedo de las supuestas hermanas. Estaba sola.
La joven también contó que “sor Bogado” la obligó a besar el suelo 100 veces y le metía la cabeza dentro de bolsas de basura cuando se olvidaba de quitarlas al paso de los recolectores.
Finalmente, la adolescente pudo pedir ayuda y fue rescatada. La fiscal Vivian Coronel acusó a Olga Bogado Cubas (35) y a Rufina Salinas Acosta (57) por explotación laboral y trata de personas. Para Bogado pidió 18 años de cárcel, era la más mala de todas, y para la otra, 17 años. Además solicitó una indemnización para la víctima. El juicio finaliza la próxima semana.