Siempre aprovecha la oscuridad para infiltrarse. De esa manera, una doña de unos 60 años aparece misteriosamente en la cuadra de Paola Galeano (33), en Barrio Obrero de Asunción. Ahí, frente a su vereda, deja de todo: ropas de marca, zapatos en buen estado, carteras y hasta perfumes, para llamar la atención de la dueña de casa.
Ver esos objetos en el lugar, para muchos no tiene nada de raro. Pero para Paola va más allá de una buena intención, porque asegura que en realidad se trataría de un payé para perjudicarla a ella y a su familia.
La mujer publicó las fotos en sus redes sociales y contó que son víctimas de esta situación desde hace dos años, justo cuando se mudó. Ahí empezó el acoso. Según dijo, además de los regalos, la señora deja gallinas muertas, frutas y verduras.
No la denuncia, porque cree que podría cambiar
En contacto con EXTRA, Paola contó que la mujer se hace pasar por cristiana y visita iglesias fingiendo pertenecer a esa religión, pero que en realidad sería una bruja que practica satanismo y que, supuestamente, “busca absorber mi energía para causarme la muerte”. Aseguró que sus principales objetivos son personas de iglesia y pastores. “Mi tía era pastora y la señora le seguía mucho. Después supimos que también le hacía brujería. Mi tía falleció y ella me localizó hace cuatro años”, contó.
Paola tenía una lavandería cerca de su casa actual y la doña, que se ganó su confianza, la visitaba, comía con ella y anotaba lo que Paola le decía en un libro negro.
“Siempre venía desde el día 20 en adelante, fecha en la que hace su ritual. Yo ya sospechaba más o menos”, relató. Fue entonces cuando le pidió que ya no regresara.
“Hace dos años le dije que la descubrí, que ella era una bruja, y me seguía insistiendo para venir”, señaló. Según dijo, desde que la mujer entró en sus vidas, todo se echaba a perder, enfermaban y aparecían insectos como cucarachas y abejas.
Frecuenta a pastores
Paola contó que, además de su tía, también fallecieron la suegra de la mujer y un pastor, quienes también eran frecuentados por la mujer. Por esa razón, habló con gente de las iglesias para advertirles, aunque muchos ya conocerían su modus operandi. El viernes volvieron a aparecer varios objetos en la vereda y Paola asegura que fue la doña. Explicó que, cuando tenía su lavandería, habían aparecido varias cruces de aceite negro y que, gracias a una cámara de seguridad de una vecina, descubrió que era ella.