“Mientras existan los reducidores, habrá delincuencia”, escribió Patty Dávalos, quien contó que le tocó vivir una situación desagradable en su propia casa en Tobatí, departamento de Cordillera.
Unos malandros visitaron su propiedad, donde además funciona su pequeña tienda, y se llevaron mercaderías y varias prendas de ropa americana que ella tenía para vender. Según relató, el perjuicio ronda los G. 2 millones.
La mujer afirmó en sus redes sociales que incluso tendrían identificado al supuesto autor del robo y también el lugar donde fueron a parar las cosas robadas.
“Estoy saliendo de la comisaría, hice mi denuncia, me tomaron la denuncia, sabemos quién entró, sabemos ya dónde se fue a reducir”, expresó bastante indignada.
Patty aprovechó el momento para pedir a la gente que deje el miedo de denunciar este tipo de hechos y aseguró que la delincuencia afecta a todos por igual.
“Yo sé que mucha gente tiene miedo a las represalias, pero hoy les quiero decir lo siguiente: no tengan miedo, gente, esto tenemos que combatir. Si hoy fui yo, mañana puede ser mi vecino, el otro vecino. Gracias a Dios no entraron a tocar a mis hijos”, manifestó.
Después, apuntó directamente contra las personas que compran objetos robados y aseguró que ahí está gran parte del problema.
Dijo que mucha gente sigue comprando cosas regaladas sin pensar de dónde salen y terminó ayudando a los delincuentes.
“La gente parece que no sabe que el delito de reducir es más grande que el que roba”, lanzó.
También pidió dejar de dar plata a personas adictas a cambio de pequeños trabajos porque, según dijo, eso termina alimentando más la delincuencia.
“No compren nada más las cosas robadas, gente, no le den a los chespis G. 2.000, G. 5.000 porque después ellos les perjudican”, exclamó.
Incluso cuestionó a quienes contratan a adictos para limpiar patios o hacer changas rápidas solamente porque cobran barato.
“La gente he’i nomás que no quiere barrer su patio, entonces le paga G. 5.000, G. 10.000 al chespi para que vaya a barrerle. Esa cosa está mal, como sociedad estamos mal y estamos apañando toda su delincuencia”, sostuvo.
Ya al final de su descargo, Patty volvió a insistir en que, mientras existan personas que compren objetos robados, los delincuentes van a seguir actuando.
Recuperó parte de lo que le robaron
“Yo no sé si no se dan cuenta o pende ñembotavy, pero esa es la realidad. Si el reducidor no les compra, ellos no van a tener por qué robar, porque no van a tener dónde vender”, señaló.
Esta mañana, gracias a la rápida reacción de los agentes de la Comisaría de Tobatí, lograron ubicar al sospechoso del robo y pudieron recuperar parte de las cosas que le llevaron a Patty. Aunque no apareció todo, al menos una parte de sus pertenencias ya volvió a sus manos.
Patty también cañeó a las personas que compraron las prendas robadas y aseguró que entre los compradores incluso había parientes de autoridades, quienes habrían adquirido algunas de las ropas que sacaron de su local. “Sé que es una tentación. ¿Quién no va a querer comprar una bombacha de G. 70.000 por G. 10.000?”, señaló la mujer en su descargo.