22 abr. 2024

Tuvo a su séptimo hijo varón y quiere que Santi sea el padrino

Desde que nació, la mamá no puede dormir por miedo a que el bebé sea Luisón. La familia es oriunda de Luque.

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Están muy contentos por el nuevo integrante, pero por miedo quieren seguir con la tradición.

Gentileza

Desde que nació su séptimo hijo varón, Lourdes Marina Giménez (33) no puede ni dormir bien, ya que todas las noches tiene pesadillas por la preocupación de que su bebé sea Luisón.

Según la creencia popular y la mitología guaraní, el hijo número 7 se convierte en Luisón si no es apadrinado por el Presidente de la República.

“Yo tenía la esperanza de que sea nena, en la ecografía ya salió que iba a ser nene, pero yo no quería creer. Incluso cuando nació y el doctor me trajo en mis brazos, yo le saqué el pañal y lloré al ver que sí era varón, pero luego me tranquilicé”, recordó la señora, que vive en Cañada San Rafael, Luque.

El presi

La criatura nació el pasado 8 de febrero y, desde entonces, sus vecinas le insisten en que ya le bautice y consiga que el Presidente de la República, Santiago Peña, sea el padrino o, en último caso, vea a un pa’i para que sea su compái.

“Nosotros somos muy humildes, no sé si nos hará caso el presidente, pero queremos intentar por lo menos por miedo a que sea cierto, aunque con mi pareja no creemos, igual queremos hacer”, manifestó.

También comentó que el tema es que, si no es apadrinado por el jefe de Estado, más adelante la gente le haga bullying a su hijo.

“Mi bebé es hermoso, nació prematuro, con 36 semanas y pesó 2.400 kilogramos. Está sanito, pero como dije, para que no se burlen de él, prefiero nomás seguir con la tradición”, alegó.

Ya no más bebés

Consultada si seguirá buscando a la nena, Lourdes dijo que por el momento ya no quiere más, incluso ya se colocó el T de cobre (dispositivo anticonceptivo). “En realidad este embarazo no fue planeado, yo me estaba cuidando para no tener más bebés, pero igual quedé embarazada, entonces dije que Dios quería que sea así y por eso le tuve, pero ahora sí ya me coloqué el T de cobre, que me dijeron que sirve por 10 años, después vamos a ver si buscamos a la nena”, indicó entre risas.

Su marido quiere la nena, pero la doña ya cerró la fábrica temporalmente. El hijo mayor tiene 12, después vienen los nenes de 10, 9, 7, 4 y 3. Y ahora está el séptimo, Dante.