Monseñor Ricardo Valenzuela fue piloto, anduvo a caballo, jugó partido, se arremangó la sotana en inundaciones y había sido también es un buen bailarín.
El obispo de Caacupé, monseñor Ricardo Valenzuela fue viral en las redes sociales, sobre todo en Facebook, donde se lo ve junto a un grupo de jóvenes, en Luque.
A Monseñor lo vimos en un video “mover el esqueleto” con los jóvenes, que le pedían hacer “la vueltita”.
Monseñor se rió cuando se lo recordamos: “Y claro, con ellos, si no se mueve el esqueleto, no hay caso”, expresó a EXTRA.
El encuentro no fue cualquier reunión improvisada. Se trata del CAJ, la Comunidad de Recursos de Animación para Comunidades Juveniles, una experiencia que ya lleva más de dos décadas formando líderes cristianos.
Valenzuela los acompaña hace unos 20 años, y los conoce como quien sabe de memoria el camino a casa. “Ellos se preparan para ser líderes, líderes cristianos y católicos. Es una gran responsabilidad”, afirmó.
Y sobre la salud, tema que preocupa a muchos de sus fieles hay buenas noticias. Monseñor explicó que deberá viajar nuevamente a San Paulo, Brasil, pero solo para control.
“Gracias a Dios está todo muy bien. Ni radioterapia no necesito. La quimio y todo lo que tenía que hacer, ya se hizo. La junta de médicos me dio de alta”, cuenta con alivio sincero.
El alta llegó justo el 6 de diciembre, casi como regalo de fiesta, y él ya sabía que el 8 debía estar en Caacupé. Y estuvo.
Las primeras tres semanas de enero se toma vacaciones después de los meses intensos por la novena de Caacupé, pero ya tiene un calendario de las próximas actividades. “Todavía estoy libre”, dijo entre risas.
Adelantó que en febrero volverá a las misas desde la Basílica de Caacupé. Además se acercan retiros, paseos con los seminaristas, reuniones y la planificación de Semana Santa.
Fútbol, medicina y un llamado muy especial
Ricardo Jorge Valenzuela Ríos, el 13 de diciembre cumplió 71 años.
Llegó a contar a EXTRA que siempre quiso ser futbolista, pero después se fue al extranjero.
Estudió medicina en Buenos Aires. Entre cadáveres sintió el llamado a la vida sacerdotal.
Se declara olimpista “como su papá”, Pedro Valenzuela, con quien también pilotaba.
Como obispo castrense llegó al rango General de División. En 2017 asumió como obispo de Caacupé.