La cédula puede quedar guardada en el hotel, pero las costumbres delatan a un paraguayo fácilmente.
En las playas y calles de Brasil, los compatriotas se reconocen entre sí, no solo por el idioma guaraní o el acento, sino por lo que hacen que los distingue entre tantas personas.
Extra recopiló las principales señales más citadas que delatan a los paraguayos apenas pasan la frontera, contada por vacacionistas.
- Termo de tereré, infaltable.
“El paraguayo sí o sí aparece con su termo de tereré en la playa. Y cuando ve a otro paraguayo, ya se acerca nomás: pide yerba, hielo, que le cuides sus cosas, a sus hijos, todo. Automáticamente entra en confianza. ”, contó Fátima Martínez, de Asunción.
- Basura sin bolsa.
“También noté que la mayoría de los compatriotas deja sus desechos alrededor de la sombrilla. Nunca tienen bolsa de basura y esperan nomás que pase la gente que recoge”, agregó Fátima.
- Más tapados que el resto.
“Las mujeres suelen ser más vergonzosas para usar traje de baño. Andan con shortcitos o palazos. Las de otros países caminan hasta por la avenida en tanga”, comentó David González.
Agregó que los varones tampoco se destapan mucho. “Los hombres tampoco usan sunga, entran al agua con short”, dijo.
- El asado, incluso en la playa.
El año pasado varios compatriotas fueron criticados por hacer asado a orillas del mar e incluso meter sus vehículos en la arena. Ayer se informó que en controles migratorios se incautaron kilos de carne y chorizos que intentaban llevar a Brasil.
Aunque muchos dicen que la carne allá es más barata, coinciden en que “no es tan rica”, sobre todo los embutidos.
- Tipo mudanza.
“Llevan de todo a la playa: bolsones, conservadoras, varias sillas, mesas y hasta su olla. Tal cual como si fueran al arroyo de su valle”, apuntó David González
- Camisetas de la selección y clubes.
“El paraguayo siempre tiene puesta la camiseta de su club o la albirroja”, señaló Pablo Báez.
- Llevan música.
Oscar Fernández recordó una experiencia en Camboriú: “Llegó un grupo de paraguayos en tour, cada uno con su JBL (parlante). Sonaba cachaca, reguetón, de todo”, dijo. Agregó que en Río de Janeiro, un señor empezó a cantar Galopera y todos los paraguayos presentes le aplaudieron, cantaron y bailaron.
- Regateo.
“Siempre regatean a los vendedores. Viajé con dos amigos y sus conocidos, y se pasaban pidiendo rebaja. Morí de vergüenza”, contó Pablo Vera. - Manejan mal.
“Buscan la forma de pasarse las señales de tránsito. Se ven muchos autos mal estacionados. Te das cuenta que son paraguayos porque tienen algún sticker de su ciudad o universidad”, dijo Pablo.
- Miradas que delatan.
“Los paraguayos miran demasiado a las mujeres, giran la cabeza para observar. No piropean, pero comentan entre ellos, mientras que para otros eso es normal”, señaló Mariela Aguilar.