02 may. 2026

Se casan después de 25 años para cumplirle promesa al papá de la novia

Doña Isabel y don Leonardo criaron a 8 hijos y son felices.

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Doña Isabel y don Leonardo se quieren igual que antes.

Ilustración

En una emotiva ceremonia, 59 parejas dieron el “sí”, en una boda comunitaria en la parroquia San Francisco de Caaguazú. La mayoría ya tenía entre 20 a 30 años de convivencia ya, según informó el corresponsal Robert Figueredo.

La actividad fue una iniciativa de la Fundación Santa Librada.

Doña Isabel González de 56 años y Leonardo Cano de 66, son una de las parejas afortunadas.

Unieron sus vidas luego de 25 años de convivencia, y no solo por el amor que les chorrea, sino por una promesa que debían cumplir.

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Doña Isabel y don Leonardo celebraron a la noche con sus hijos y nietos.

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Isabel contó que siempre quisieron cumplir con Ñandejára casándose porque “vivir amancebado no está bien y no le gusta”, dijo en guaraní.

Pero hay otro motivo muy especial y es que hace tres años, antes de morir, su finado padre, don Federico González le pidió que le prometiera que iban a casarse para hacer las cosas bien.

“Él y mi mamá estuvieron muchos años así también, sin casarse, no quería que siga mucho tiempo así y le prometí. Hoy decidí cumplirle la promesa”, explicó.

Buen esposo

Contó que don Leonardo siempre fue un esposo ejemplar y el padre ideal para sus hijos. “Junto criamos a ocho hijos, uno es el que tenemos juntos, los otros ya son de mi matrimonio anterior porque yo enviudé joven, pero él nunca les trató mal, siempre tuvo buena manera para criarles”, dijo.

Por su parte don Nenelio Lugo de 50 años y María Alderete de 42 años, dieron el sí para dar el ejemplo a sus hijos.

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Don Nenelio Lugo y doña María Alderete.

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“No puedo yo instruirle a mis hijos que salgan bien si yo ando en la oscuridad. Pasé muy mal por no poder confesarme ni comulgarme, ahora estoy muy feliz porque ya voy a poder”, manifestó a EXTRA.

Además habló de los comienzos de su relación. “Ella me enamoró porque es una mujer de familia. Nunca luego le gustó la farra a ella. Siempre fue más de quedarse en la casa. Eso es lo que me enamoró y luego en el día a día, siempre fue de buen corazón, de iglesia. Eso me flechó”, continuó.

La fundación se encargó de correr con todos los gastos de la boda. Les puso los trajes, anillos, el vestido de novia, la torta y los bocaditos que compartieron.