12 may. 2026

Pidieron pizzas, transfirieron la plata y se quedaron sin cena por culpa de estafadores

Una de las víctimas transfirió G. 113.000 creyendo que hablaba con la verdadera pizzería. El número usado tendría la foto de perfil de una chica junto a su mamá y sospechan que detrás de las estafas podrían estar personas operando desde la cárcel.

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Pedro Ramirez denunció que delincuentes estarían usando el nombre de Pizsamu para recibir pedidos falsos, cobrar por transferencia y después desaparecer sin entregar ninguna pizza.

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Los clientes estaban haciendo sus pedidos de pizzas y enviando sus comprobantes de transferencia para esperar la cena. Pero la comida nunca llegaba. Cuando reclamaban, recién ahí se daban cuenta de que jamás hablaron con la verdadera pizzería, sino con otro número que les tomaba el pedido, cobraba la plata y después desaparecía.

La denuncia fue hecha por Pedro Ramírez, uno de los propietarios de la pizzería Pizsamu, quien alertó en el grupo “Soy de Barrio Obrero” sobre una supuesta estafa que estaría afectando tanto a los clientes como al local gastronómico.

Según contó, personas desconocidas estarían haciéndose pasar por la pizzería para recibir pedidos desde otro número telefónico. Los clientes creen que están escribiendo al local verdadero, hacen sus transferencias y luego terminan sin comida y sin plata.

Pedro aclaró que la pizzería solamente trabaja con dos números habilitados: 0991 719 984 y 0992 754 574. Además, pidió a la gente que tenga mucho cuidado y que, ante cualquier duda, se comuniquen directamente con ellos.

“Somos siete jóvenes que nos esforzamos muchísimo en darles todo lo mejor posible y nos duele esto, que perjudiquen así a otras personas”, escribió en su publicación, pidiendo también que compartan la advertencia para evitar más víctimas.

Una de las afectadas incluso habría transferido G. 113.000 pensando que estaba pagando su pedido, pero terminó siendo engañada. De acuerdo a lo que comentaron en el grupo, el número usado para captar a las víctimas tendría la foto de perfil de una joven junto a su mamá.

Además, se presume que detrás del esquema podrían estar personas que operarían desde la cárcel para quedarse con dinero ajeno mediante falsas ventas y pedidos de comida.