Con una cruz de madera de 10 kilos a cuestas, Ignacio Acosta (41) salió de su casa en Puente Kyjhá, Canindeyú, la madrugada del viernes, rumbo a la Basílica de Caacupé, para cumplir su promesa a la Virgencita Azul.
Es el segundo año que hace la larga caminata, de 370 kilómetros, y todavía le queda uno más. Él prometió llegar tres años seguidos hasta la Basílica después de vivir uno de los peores momentos de su vida. “Todo me salía mal”, recordó.
Según contó a EXTRA, había chocado a una joven que iba en moto, fue tan grave que la víctima estuvo entre la vida y la muerte. En un segundo accidente, volcó con su vehículo y, para rematar, su negocio quebró hasta el punto de no tener ni para comprar un yogurt a su hijo.
Desesperado, se encomendó a la Virgencita y le prometió que, si todo mejoraba, iba a ir caminando junto a ella. “Desde ahí empezó a cambiar todo”, contó orgulloso. Pasó de no tener nada a levantar un comercial y un comedor dentro de una empresa, y este año incluso pudo comprarse una camioneta Hilux.
“Todo lo que tengo ahora es gracias a Dios, que mediante la Virgencita pudo escuchar mis súplicas”, dijo.
Nacho resaltó que, si bien él también es católico, su esposa fue quien le ayudó a acercarse a Tupãsy Caacupé para pedirle ayuda. En enero del 2024 fue cuando hizo la promesa de llevar la cruz en sus hombros hasta Caacupé, por tres años.
Ignacio calcula llegar a la Basílica este sábado, entre la mañana y el mediodía. Luego vuelve a su casa y el domingo 7 regresa con su esposa e hijos para agradecer juntos en la camioneta que compró.
Acompañante
Este año se le suma otro promesero, quien desde Curuguaty lo acompaña. Es Joel Darío Pereira (42), quien también tiene una historia de fe.
El hombre, operado del corazón en 2019 por una enfermedad congénita, le prometió a la Virgencita caminar cada año hasta el último día de su vida si salía bien de la cirugía. Y así lo cumplió, ya va por su cuarta peregrinación desde Curuguaty hasta Caacupé.
Recomendaciones
El Ministerio de Salud recomienda a los peregrinantes a realizarse un chequeo médico previo, antes de emprender la caminata, sobre todo aquellas personas con enfermedades crónicas.
También consumir agua durante la peregrinación, para evitar la deshidratación.
En cuanto a las embarazadas, sobre todo en el último trimestre de la gestación, y los niños no deben exponerse a los riesgos de una caminata prolongada.
Durante la peregrinación aconsejan usar ropa liviana y cómoda, como camisetas de algodón, shorts, buzos y evitar usar camisillas, musculosas o caminar con el torso desnudo. Usar calzados deportivos cómodos, sombreros, lentes y kepis.
Por otra parte, indicaron que las personas que han sufrido infarto en los 6 meses previos, tienen sobrepeso u obesidad, padecen de insuficiencia cardiaca, hipertensión arterial no controlada o de difícil control, deben evitar la peregrinación.