Su traje rojo, el gorrito y la barba blanca son lo primero que llama la atención. A pesar del calorazo, este Papá Noel no solo reparte volantes, también regala sonrisas a cada persona que pasa a su lado.
Ayer, la presencia de Henry Vizcarra, de 30 años, se volvió el centro de las miradas en pleno Mercado 4. Los chicos se acercaban sin miedo y él se tomaba su tiempo para saludar, hablar y seguir alimentando la fantasía.
El joven, que es de Barrio Obrero de Asunción, contó a EXTRA que este año arrancó temprano con el personaje. Henry es bailarín y está metido en el mundo artístico desde hace tiempo. La danza le abrió puertas y terminó probando también el teatro. Así fue como llegó a los personajes y se quedó.
Hoy trabaja de forma independiente y también con una productora. “Cada año soy yo el que le da vida a Papá Noel y al Grinch”, comentó.
En estas fechas, explica, la agenda se llena rápido. Lo llaman para shows, tiendas, galerías, eventos y hasta trabajos particulares. En diciembre sale uno tras otro.
Para la Nochebuena ya tiene encargos. Son familias que lo contratan para que Papá Noel llegue antes de la medianoche a entregar regalos a los peques. “Voy de casa en casa, tipo 7, 8, 9 o 10 de la noche. Después recién me voy con mi familia”, contó.
Se aguanta igual
El traje, admite, es pesado y caluroso, pero cuando está rodeado de chicos, se olvida del clima. Eso sí, suda muchísimo y por eso tiene varios trajes para poder cambiarse mientras los demás se lavan. A veces trabaja en lugares con aire, pero en la calle no queda de otra que aguantar.
Algo que también le sorprende es que no solo los niños se emocionan. Muchos adultos se acercan a pedir fotos y recuerdan cosas de su infancia. Incluso una vez un señor le pidió sentarse en su regazo para la foto.
Henry dice que algunos mantienen ese “niño interno”, otros no tuvieron una infancia ideal y encuentran en estos momentos un pedacito de alegría.
Tiene laburo asegurado hasta enero
Este año, con el feriado largo y el ambiente navideño arrancando antes de tiempo, Henry está contento. Tiene mucho trabajo y disfruta cada presentación. Y en enero ya tiene otro desafío. Le toca ponerse en la piel de los Reyes Magos, porque después de Navidad bajan los pedidos de Papá Noel.