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Opa el amor y le pidió G. 4 palos por perro que le regaló hace un año

Afectada preguntó en "Alguien sabe" si esto puede ser posible y se armó todo un debate. El ex fue tratado de kuña'i, pero atendé lo que dicen los abogados.

“¿Puede una persona pedirme G. 4.000.000 por un perro que me regaló hace un año?”, fue la extraña pregunta.

Yanina hizo la publicación a través del grupo “Alguien Sabe” de Facebook y se armó todo tipo de debates. Muchos trataron de kuña’i al muchacho que por lo visto hizo el reclamo porque la relación entre ambos había terminado.

Sobre este caso en particular, la responsable de la Dirección de Mediaciones, Gladys Alfonso, dijo que hasta el momento, no recibieron ningún caso parecido o de mediación para ver a la mascota del o la ex. “Nunca escuché nada de eso”, alegó.

Por su parte, la abogada y animalera Edith Ortiz se mostró muy sorprendida por el particular pedido del novio y dijo que no tiene sentido que la chica le dé plata o que le devuelva la mascota por tratarse de un regalo.

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“No puede reclamar un resarcimiento de daño por un regalo que dio, nunca se dio”, expresó.

Así también señaló que en el momento de dar una cosa a alguien, pasa a ser propiedad de la otra persona.

“Hasta con anillos de compromisos se da, al romperse ese compromiso. Eso fue un regalo y se queda en poder de la novia”, refirió Ortiz.

“No es una vaca”

El abogado Marcos García, mencionó también que este tipo de casos no son judicializables y coincidió con su colega. “Como es una mascota, no es una vaca o caballo porque tiene otra tratativa, es más, si se trata de un animal de raza ni aún así porque no hay una legislación que hable sobre eso”, indicó.

Dijo además que es importante saber si en el pedido de dinero hubo o no amenazas de por medio.

Puja por gato

“Yo tuve una experiencia en donde una pareja se separó, hubo una puja por el gato en el divorcio, ambos querían llevarse al gato y en aquella época yo había llegado a una conciliación con la pareja y que el gato pase con las dos personas porque se acostumbró a los dos”. Edith Ortiz, abogada.

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