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No bajarle al chupi es requisito en alquileres

Nada de farras y visitas en inquilinatos. Están hartos de inquilinos ka'uchos y barullentos, dicen.

Un montón de comentarios desató la publicación de la oferta de un alquiler en un grupo de Facebook, no para preguntar su precio ni la zona, sino para quejarse de sus requisitos: no tomar alcohol ni escuchar música en la casa.

“¿Es un alquiler o es un cuartel?”. “¿En qué les afecta que se emborrachen?”. “¿En qué les afecta que el inquilino tome?”. Estas fueron algunas de las respuestas bajo la publicación.

Inquilinos también se quejan de los caseros

Daniela Ruiz Díaz, casera del alquiler que aplicó esa condición, ubicado en San Lorenzo, dijo a EXTRA que pusieron ese requisito porque la “casa es un templo de Dios”.

La doña señaló que su familia es muy cristiana evangélica y que ellos no beben ni fuman en la casa, por lo que tampoco quieren que su inquilino lo haga.

“Esta casa está llena de oración, no estamos apurados en que alguien alquile porque ese es nuestro pedido”, argumentó la mujer.

Aclaró que no están en contra de que el inquilino beba, siempre y cuando sea lejos de la vivienda. Tampoco aceptan a fumadores.

En cuanto a la música, refirió que solo lo tolerarán si se escucha en un volumen bajito.

Prohibido farrear

Don Porfirio Acuña, casero sanlorenzano, contó que desde hace unos meses también pone condiciones a los que quieran alquilar una pieza en su casa, debido a “inquilinos farristas y borrachos”.

“Está prohibido que tomen mucho, farreen hasta el amanecer o traigan muchas visitas. Lastimosamente tuve que pedirles esto porque ya no me dejaban dormir a la noche por la música fuerte y por los extraños que entraban en la casa, es peligroso por el coronavirus”, alegó el señor de 68 años.

El casero señaló que los universitarios y empleadas domésticas son los más barullentos.

Le predicaban

“Yo trabajo de noche y llego a las 6:00 de la mañana a casa, quería descansar y ellos me tocaban cada mañana a las 7:00 en punto la puerta para leerme la Biblia y predicar”, lamentó la mujer. Sus caseros eran Testigos de Jehová. Mabel García, Asunción

Prohibido asado

“En un alquiler que viví, hacia el barrio Jara (Asunción) no tenía permitido hacer asado porque los dueños del alquiler que vivían en frente eran veganos. Al principio pensé que era broma, pero cuando me reclamaron por el olor pillé que no”. Julia Bareiro, Asunción

Limitan agua

“En un inquilinato donde viví 8 meses teníamos prohibido usar mucho el agua para bañarnos y para lavar la ropa. No nos decían nada, pero si pasábamos más de 3 minutos en la ducha cerraban la llave de paso a propósito”. Alberto Rojas, Fernando de la Mora

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