Dalila, la hija del fallecido Daniel Galeano Frutos “Rubio”, quien será cremado, habló de la última voluntad de su padre.
“Mi tía Blanca es médica, hace macumba en el cementerio y mi papá por miedo que hagan cosas con su cuerpo me pidió la cremación”, dijo a EXTRA Dalila Galeano.
El señor falleció el pasado sábado en el Hospital de Coronel Oviedo y su hija dispuso que el cuerpo sea trasladado a Luque, donde aguardan la cremación para este miércoles. Pero la mamá de Rubio, doña Benita Frutos y sus hermanos se oponen a esta decisión, quieren que el cuerpo sea enterrado en el cementerio de Campo 9, Juan Eulogio Estigarriba, Caaguazú.
Va a retroceder
Dalila aseguró que esta decisión fue tomada por los 4 hijos de don Daniel. Sin embargo, para dar fin al conflicto contó que está dispuesta a entregar el cuerpo de su padre para que lo entierren.
“Les di la posibilidad que retiren el cuerpo de la funeraria y ellos costeen todos los gastos que son G.12 millones”, dijo.
Aclaró que este dinero no es para ella, es para cubrir los gatos del traslado del difunto desde Luque a Campo 9.
“Inventan que yo pedí 10 millones por el cuerpo de mi papá, es para su traslado”, mencionó.
“Pisando la palabra de mi papá voy a hacer esto porque ya no me gusta estar en este conflicto”, mencionó Dalila.
Contó que hasta el momento ninguno de sus tíos apareció para pagar este monto y retirar el cuerpo de la funeraria, aseguró.
“Primera vez veo que hacen quilombo por un muerto y no en vida”, tiró. Pidió a sus tíos que ya no hagan rifas y pidan dinero en nombre de su papá.
Blanca, la hermana de Daniel, contó que la familia vendió su vaca para pagar el monto que pide su sobrina y darle la sepultura. El finado enfermó hace 3 años, cuando le diagnosticaron cáncer de piel y fue tratado en el Incan. Hace 20 días entró en coma cerebral por toxoplasmosis y neumonía.
Largo conflicto familiar
La hija del difunto asegura que hay un conflicto de varios años con su familia paterna. Cuando ella tenía 11 años, su madre les abandonó y su papá Daniel se quedó con 4 hijos pequeños. Dalila, la mayor, puso pecho.
Ella recuerda que su abuela Benita les quitó la casa y les dejó en la calle. “Mi papá vendió chura para darnos de comer, vivíamos en la seccional”, contó.
Luego, su papá empezó a trabajar con los menonitas y se hizo de plata. También creó una empresa inmobiliaria.
“Mi papá siempre nos resguardó de esta familia porque mi tía Blanca tiene antecedentes por hechos graves contra menores y mi otro tío 7 veces ya se fue a la cárcel”, contó Dalila.
Aseguró que su tía realiza rituales con sapos y con los muertos.
“Mi abuela no es de tratar bien a la gente, yo no lo conocía porque mucho tiempo mi papá no le habló”, dijo.
También acusó a los familiares de vaciar la casa de su padre.