María Elena Segovia se despertó tempranito como todos los días para ir a trabajar. Prendió la tele y se dispuso a ver las primeras noticias del día.
En ese instante la vida entera se le nubló cuando entre los titulares vio el rostro de su hijo: era el joven que tomó por asalto un colectivo de la Línea 23. Tras romper en llanto, decidió dar aviso a la Policía para delatarlo. Su hijo fue detenido ayer al salir de su vivienda, por agentes de Investigación de Delitos que ya lo esperaban afuera.
Ricardo Manuel Rodríguez Segovia dejó la escuela en el séptimo grado para empezar a trabajar y ganarse algo de platita. Por esas cosas de la vida y la mala “yunta”, el joven de 18 años acabó volviéndose adicto a la cocaína.
Intentando salir de aquel mundo, hizo el servicio militar, pero al tiempo lo abandonó. Luego de trabajar con su cuñado por largo tiempo, quedó sin empleo y, ante la falta de dinero para cubrir su vicio, decidió robar.
“Fue la primera y la última vez. Estoy arrepentido de lo que hice, lo hice por necesidad. Les pido disculpas”, declaró el muchacho que fue captado por las cámaras de circuito cerrado del micro el lunes, cuando asaltó a pasajeros. También dijo que había alquilado el revólver con que cometió el atraco.
María Elena relató que es empleada doméstica y que con su humilde profesión crió 7 hijos, de los cuales dos aún son menores de edad. “Él (Ricardo) es el único que se descarrió. Me dolió mucho cuando vi su cara en la tele”, lamentó entre lágrimas la señora.
Ricardo fue detenido sobre la avenida Artigas y Perú entre los Pasillos 1 y 2 en zona de la Chacarita, Asunción, a metros de su casa.
Cayó con dos armas blancas
En poder del joven, los uniformados encontraron un machetillo y un cuchillo de fabricación casera. El comisario Carlos López dijo que sospechan que se preparaba para otro golpe. Aseguró que, si bien el detenido no tiene antecedentes, podría estar involucrado en otros robos. Rodríguez alegó que el arma de fuego utilizada ni siquiera funcionaba y no tenía balas.

