Andresa Agüero, una madre paraguaya residente en España vive horas de dolor e incertidumbre tras recibir dos mensajes completamente opuestos sobre el destino de su hijo, Rodrigo Ramírez (38), fallecido en Marsella.
El dramático relato fue publicado por la mujer en su perfil de Facebook y rápidamente generó indignación.
Según escribió la madre, todo comenzó la noche del miércoles 4 de marzo, a las 21:08. Preocupada, decidió llamar al celular de su hijo. Para su sorpresa, quien atendió fue un hombre que se identificó como policía.
De acuerdo con su testimonio, el agente le explicó que su hijo estaba con ellos y que “era muy bueno”, pero que el alcohol había sido el problema. También le aseguró que el joven se encontraba “bien y durmiendo”.
La mujer incluso recibió una explicación adicional: en un principio le dijeron que lo trasladarían a una comisaría en media hora, pero luego, según relató, un compañero del agente intervino para aclarar que lo llevarían recién a la mañana siguiente.
Con esas palabras, dijo que se tranquilizó.
“Le agradecí mucho por tratarle bien y por cuidarle bien a mi hijo”, escribió. Confiada en que todo estaba bajo control, dijo que pudo dormir tranquila esa noche.
Pero la calma duró poco. A la mañana siguiente, alrededor de las 10:30, recibió otra llamada, esta vez desde una comisaría. Le pidieron que pasara por el lugar. Ella explicó que estaba trabajando, pero que podría acercarse cerca de las 11:30. Cuando llegó, la hicieron esperar una hora.
Entonces recibió la noticia que ninguna madre quiere escuchar: su hijo había fallecido.
“Me dijeron crudamente”, relató. En ese momento, según contó, lo primero que pensó fue que su hijo pudo haber sido golpeado.
En lugar de más explicaciones, le entregaron el número de una funeraria y el contacto del consulado.
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