03 may. 2026

En Ybycuí, comunidad mantiene tradición del Kurusu Ára solidario y recuerdan a don Papi

Cada 3 de mayo, don Papi Gómez cumplía con la tradición de faenar una vaca, hacer una feroz asadeada y repartir toda la carne con los pobladores de Mbocaya Pucú. Falleció el año pasado y su esposa, hijos, primos, hermanos y sobrinos decidieron seguir con este gesto solidario.

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Este 3 de mayo fue una jornada de gran solidaridad en Ybycuí.

En la compañía Mbocaya Pucú, de Ybycuí, la celebración del Kurusu Ára volvió a reunir a vecinos en torno a una tradición marcada por la solidaridad, aunque este año con una ausencia que se hizo sentir.

Se trata de don Papi Gómez, impulsor de esta actividad comunitaria, quien falleció el año pasado y fue recordado con mucho cariño durante la jornada.

Como cada 3 de mayo, la comunidad se organizó para compartir alimentos, pero uno de los momentos más significativos fue el cumplimiento de la promesa que don Papi realizaba cada año: faenar una vaca, preparar asado y distribuir la carne junto con otros alimentos entre los pobladores.

Esta vez, su familia decidió continuar con ese compromiso.

Al frente estuvo su esposa, doña Lourdes Rojas, quien junto a sus hijos, sobrinos, cuñados y vecinos llevó adelante la actividad.

“Él siempre hacía esto con mucho esfuerzo y amor por la gente. Este año ya no está, pero nosotros decidimos seguir con su promesa”, expresó.

Indicó que la organización no fue fácil, pero que contaron con el apoyo de toda la comunidad.

“Todos colaboraron, como siempre. Eso también es lo que él quería, que la gente se una”, señaló.

Durante la jornada, además del reparto de carne y comida, los presentes rezaron a la Cruz y recordaron a don Papi; destacaron su papel en el fortalecimiento de esta tradición.

La familia aseguró que la intención es mantener esta práctica en el tiempo.

“Vamos a seguir haciendo mientras podamos, para que esto no se pierda”, afirmó Ña Lourdes.

De esta manera, Mbocaya Pucú volvió a vivir el Kurusu Ára no solo como una celebración religiosa, sino también como un espacio de encuentro comunitario, manteniendo viva una tradición que, según sus pobladores, ya forma parte de la identidad del lugar.