Con un tiro certero lanzaba las chipas en las graderías y lo recuerdan como el chipero de la cancha.
Y cómo olvidar el sonido del “Chipa Barrero, de Juan Ramón Ayala” desde su camioneta con parlante.
El emblemático chipero Juan Ramón Ayala falleció en la madrugada de ayer a los 82 años.
Según informaron sus allegados, murió en su casa en Eusebio Ayala, departamento de Cordillera, por causas naturales.
El popular chipero venía arrastrando varias complicaciones de salud por una enfermedad de la sangre; ayer sufrió un repentino infarto y ya no pudieron reanimarlo, según fuentes cercanas a la familia.
Tras su partida, la Municipalidad de Eusebio Ayala declaró asueto por 3 días en todo el distrito y la chipería no abrirá.
Sus inicios
Don Juan Ramón, en cada entrevista, no se olvidaba de cómo había empezado. Trabajó desde los 10 años vendiendo agua helada en la parada de colectivos en Barrero.
Ahí se dio cuenta de que había otro negocio más rentable: la venta de chipas. Le pidió a una señora que le prepare y pronto vendió todo.
Luego, le pidieron ofrecer sus chipas en Asunción, a donde llegaba en colectivo, hasta que un día se quejaron por el olor de su comida tradicional y procuró para comprar una camioneta.
Almide Alcaraz, coordinador del Festival Nacional del Chipá en Eusebio Ayala, contó que Juan Ramón viajaba en Asunción, Villarica, San Ignacio y otras ciudades para ofrecer su delicioso manjar.
“Entre sus anécdotas que me contaba, que a veces se quedaba hasta la noche para poder vender todo su chipa, entonces solo le quedaba el colectivo que iba hasta Caacupé y desde ahí llegaba caminando a Eusebio Ayala. Al día siguiente salía temprano”, relató.
Generoso y trabajador
Padre de cuatro hijos
Alcaraz recuerda a Juan Ramón como una persona servicial, generoso y laburador. “Era muy querido, con decirte que cuando hubo un problema con un comunicador que estaba en contra de su megáfono, toda la ciudad salió a manifestarse a su favor”, contó.
El popular chipero tiene 4 hijos y se espera que uno de ellos retome el imperio que creó su padre, quien tiene un parador en Barrero y los camiones que salen con la chipa.