Su cédula estaba por vencer y, para renovarla, el martes 25 de agosto pasado, Rosana Elizabet Aquino de Galván (49) viajó desde Caapucú hasta Identificaciones de Quiindy, a unos 120 kilómetros.
Pero grande fue su sorpresa cuando revisaron sus datos y saltó que tenía una orden de captura por un caso de violencia familiar del 2019.
Sin saber qué estaba pasando, la llevaron hasta la Comisaría 10ª. Después se supo que la orden de captura no era para ella. Rosana había sido confundida con otra mujer, Rosa Elizabeth Aquino, quien sí está metida en ese caso.
Rosana estaba sorprendida y nadie le explicaba lo que estaba pasando, hasta que le dijeron que quedaría detenida porque supuestamente había agredido con una escoba a “su hija”, una niña de cinco años, en una plaza de Presidente Franco. Según le explicaron, la denuncia había sido realizada por quien figuraba como su pareja.
Ahí fue cuando Rosana comenzó a asustarse. Ella nunca tuvo ninguna denuncia y, además, el hombre que figuraba como denunciante no era su pareja, ni siquiera lo conocía. En realidad, Rosana está casada con don Esteban Galván (63), con quien tiene seis hijos.
Sin antecedentes
Lo más extraño es que, recientemente, Rosana había sacado un certificado de antecedentes y estaba limpia. Recién después, al revisar el caso y comparar los documentos, la Policía y la Fiscalía comprobaron que ella no era la mujer buscada. Había sido, anotaron mal su número de cédula. Con las pruebas presentadas, el juez ordenó su libertad inmediata.
“Yo estuve con la conciencia tranquila, porque no cometí nada y de ese lado me sorprendí, porque no sabía de dónde ni cómo pasó esto”, señaló Rosana a EXTRA.
La doña contó que no fue esposada, pero sí le sacaron fotos y publicaron sus datos en la página de Facebook de la Dirección de Policía de Paraguarí. Mientras tanto, ella solo podía pensar en sus hijos.
Tuvo que mentir a sus hijos
Su marido incluso tuvo que decirles a sus hijos que Rosana estaba en otro lugar para que no se preocuparan, pero igual terminaron enterándose.
La más pequeña, de 9 años, quedó tan afectada que ya no quería ni comer.
Lo peor, según contó Rosana, fue que en dos oportunidades le dijeron que se fuera preparando, porque la iban a llevar hasta la penitenciaría de Emboscada.
“Cuando me llamó la actuaria me dijo que todo coincidía, nombre, número de cédula y lo que no coincidía era la fecha de nacimiento con la otra persona”, contó.
Nadie se disculpó con la familia.
Ante la situación, Esteban no se quedó de brazos cruzados y contrató a dos abogados.
Como prueba, los abogados llevaron las partidas de nacimiento de sus hijos y de la pareja, la libreta de familia, el acta de matrimonio, el arraigo y otros documentos para demostrar que Rosana no era la mujer a quien buscaban.
De esa manera lograron demostrar que Rosana no era la persona investigada.
Recién en la tarde del miércoles fue liberada, pero, según contó la familia, nadie se disculpó ni le explicó que se habían equivocado.
Según la resolución del Juzgado Penal de Presidente Franco, todo ocurrió porque la Policía se equivocó al identificarla y la confundió con la verdadera investigada.
Foto de Rosana seguía expuesta en Facebook
Después de que Rosana recuperó su libertad, la publicación seguía en Facebook. Por eso, Esteban tuvo que ir personalmente hasta la Dirección de Policía para pedir que la borraran.
“Todos pasamos mal, la familia completa, yo como esposo, mis hijos, su madre que ya tiene más de 70, su papá 80”, señaló.
Ante todo lo ocurrido, Esteban adelantó que demandará al Estado por los daños y perjuicios, además del daño moral y psicológico que, según sostiene, sufrió toda la familia.
Una odisea
Esteban, el esposo de la afectada señaló que todo el problema les significó un gasto de más de G. 30 millones. Además, la publicación policial tuvo consecuencias para uno de sus hijos, de 17 años, quien sufrió bullying en el colegio.
“Le salieron con que su mamá estaba presa, le mostraron el Facebook”, contó.