En Salto del Guairá, departamento de Canindeyú, el jueves pasado desaparecieron varios objetos de una iglesia de la congregación MOVE Paraguay: una guitarra, una notebook y otros equipos que usan normalmente para las actividades del lugar.
Al principio no se sabía quién fue. En la iglesia se comentaba entre los miembros, en grupos y hasta en estados de WhatsApp. Había versiones, pero nada concreto.
Con el paso de los días se confirmó que el responsable era un hermano de la propia congregación, alguien que iba seguido, participaba y formaba parte de las actividades.
Todo se aclaró cuando la esposa vio los objetos en la casa. No tardó mucho en atar cabos, porque eran los mismos que habían desaparecido del templo. En ese momento lo enfrentó directamente y el hombre terminó reconociendo lo que había hecho. Ahí mismo asumió su error y se mostró arrepentido.
Después de eso, juntó todo lo que había llevado y volvió por su cuenta a la iglesia para devolverlo frente a la comunidad, según contó el periodista Juan Alcaraz.
“Fue tocado por Dios, a través de la voz de su esposa. Recibió el abrazo y el amor de la iglesia, siempre vamos a estar a su disposición. La justicia humana es punitiva, la espiritual es restauración. Vivió dos caminos en una misma semana”, señaló el pastor Rafel Carneiro.
Desde la iglesia confirmaron que no presentarán denuncia, teniendo en cuenta que todo fue devuelto y que el hombre mostró arrepentimiento. También señalaron que está recibiendo acompañamiento dentro de la congregación.