Su rostro estuvo en todas partes. Carlos Daniel Balbuena Villalba (27) fue reportado como desaparecido en Paraguay, pero estaba vivo y bien lejos de casa, en Ucrania.
Su caso llegó hasta la Fiscalía y también fue publicado en varios medios, mientras él seguía allá, donde se fue por su propia cuenta para participar de la guerra.
Carlos es de Asunción y antes trabajaba como conductor de Bolt. Contó a EXTRA que una conversación con su expareja fue uno de los motivos que lo empujó a tomar la decisión de irse.
La frase
“Y justamente mi expareja me dijo a mí que toda la vida sería un simple conductor de Bolt. Y ahí es como que me motivó eso”, contó.
Después vio una pancarta de la Legión Internacional donde ofrecían US$ 3.500 al mes, unos G. 28 millones, para quienes fueran a primera línea, y US$ 2.000, unos G. 16 millones, para tercera línea.
Vendió su auto y con esa plata compró su pasaje rumbo a Ucrania.
“Mi mamá sabía, pero como que ella no quiso creer lo que yo le comenté. No sé si nos tomamos en serio qué pasó ahí, la verdad”, dijo.
Incluso, cuando llegó al aeropuerto de Varsovia, avisó a su papá que estaba cruzando la frontera rumbo a Ucrania.
Aun así, su mamá hizo la denuncia por desaparición. Carlos contó que la Fiscalía lo buscó y que la Embajada paraguaya en Alemania también se comunicó con él. Incluso le ofrecieron asilo político en Alemania, pero no quiso irse.
Cuando llegó a Ucrania, Carlos no fue como piloto de dron. Su intención era trabajar en el sostenimiento de trincheras y posiciones, ayudando a mantener y defender los lugares donde estaban los soldados.
75 compatriotas
Contó que había estudiado sobre eso (drones) en Paraguay y que tenía certificados. Se presentó como voluntario, pasó la prueba y quedó como piloto. Estuvo unos seis meses en ese puesto y después pasó a un batallón compuesto por voluntarios paraguayos. Carlos dijo que actualmente hay unos 75 compatriotas en el lugar, haciendo distintas tareas.
Reemplazó a los pilotos fallecidos
El trabajo de Carlos también cambió después de que cuatro pilotos de drones de la unidad donde estaba murieran.
Ahora dice que no tiene fecha para volver a Paraguay.
“Siendo tan honesto, quiero seguir ayudando la causa, ya que este país me brindó tanto y creo que sería injusto abandonar después que me dieron tanto”, señaló.
Actualmente cobra US$ 3.200 al mes, cerca de G. 18 millones. Contó que la unidad le da alojamiento, comida, transporte y equipo, por lo que casi no tiene gastos.
Carlos dijo además que sigue en contacto con su papá.