Un tremendo escándalo de película luego pasó en Ciudad del Este. Nidia Benítez denunció públicamente a su esposo, el suboficial Aníbal Duarte, acusándolo de dejarle con un préstamo de millones y no solo eso, sino que también le puso los cuernos, ndaje. Pero el poli saltó a contar la otra cara de la moneda, asegurando que él es el verdadero “marido oprimido” y que la doña es extremadamente violenta, ra’e.
Según Nidia, la discordia empezó cuando ella sacó plata a su nombre para ayudar al uniformado. “Yo le había hecho un préstamo para él y él tenía que pagar. Nos separamos y él se comprometió que iba a pagar esas cuentas y nunca pagó”, lamentó.
Contó que le debe unos G. 14 millones y que el suboficial, quien figura en la Comisaría 7ma. del barrio San José, trabaja supuestamente de guardia privado en una casa de cambios, pero le metía el cuento que tenía “arresto disciplinario” para no ir a dormir a la casa.
“Tres días se fue, pero era mentira, se fue con otra mujer”, reveló. Dice que pilló la infidelidad revisando fotos íntimas en su celular, los nervios le ganaron por completo.
“Yo no voy a negar, de tanta rabia quemé su uniforme policial, ¿quién piko no se va a enojar? Me desquité y quemé su uniforme. No pensé en ese momento”, confesó.
El otro lado
El suboficial katu asegura que la agresiva de la relación es Nidia y que él jamás reaccionó por su condición de policía.
“Ella me pegó, me había pegado mucho. Tenía un anillo de plata y con ese se me enzoquetó varias trompadas”, contó y mostró fotos de su cara reventada el año pasado.
El poli negó deberle la cantidad de plata que ella dice y afirmó que la convivencia era un calvario porque la mujer supuestamente no le dejaba en paz ni para trabajar.
“Ella no quiere ver que yo sea feliz. Busca problemas para mí en todos los ámbitos para perjudicarme. Yo soy el que teme por su vida”, dijo en un video del periodista Óscar Florentín.
Se denunciaron los dos
Nidia y el suboficial ya presentaron denuncias cruzadas por violencia en la Fiscalía y la situ está que arde en el Este. Mientras la doña exige que le devuelvan hasta el último guaraní de la deuda, Duarte solo pide que lo dejen trabajar tranquilo en su guardia y que termine la persecución.